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Ecuador/Sáb.23/Oct/2021

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Nathaly Pernett Vallejo

Nueva ley de oportunidades laborales

09 de agosto de 2021 01:09

En Ecuador debemos ver con neutralidad que esta pasando en el mercado laboral y como la pandemia esta influyendo en la regulación laboral normativa o pragmática.

¿Qué quiero decir con esto?, cuando la realidad supera la legalidad las sociedades se auto regulan por supervivencia y lo lícito pasa a un segundo plano sobre lo necesario, hecho que si bien no es el deber ser es un llamado de alerta a quienes tienen en sus manos las políticas públicas.

Lo explicado es lo que esta sucediendo con el mercado laboral en Ecuador, y para desmenuzar este contexto quiero en primer lugar solicitarle que analicemos sin corazón, con neutralidad, necesidad y por sobre todo sin romanizar al primero de mayo.

Las luchas obreras han marcado desde la revolución industrial la diferencia entre trabajador y esclavo, pero no podemos volcarnos al siguiente extremo en donde el empleador sea el enemigo, pues una relación laboral no subsiste si no hay mutualismo entre sus integrantes , es decir si no hay equipo.

Y el ver al empleador como el enemigo, es justamente romantizar el primero de mayo, aduciendo que sigue la lucha de la clase explotada cuando en realidad en Ecuador estamos ahogados todos, obreros, empleadores, servidores públicos, etc.

Entonces la lucha no es entre nosotros, solo fomenta el abismo carente de soluciones. La actualización normativa en materia laboral es obligatoria, pero no va a ser bonita, ni tampoco va a ser popular, pero sin duda será bastión populista.

Nuestro Código del Trabajo data de 1934 con reformas escuetas que han obedecido a la coyuntura política del momento, y que a la fecha fomenta una creciente informalidad, hoy el que menos trabaja contra factura, por horas, por actividad, sin seguridad alguna; y como no si las prestaciones de seguridad social son mas del 12% de un salario y un 16% para el empleador, que su trabajador no ve y cuándo quiere acceder a la seguridad social, tampoco las ve.

Ya he hablado reiteradamente sobre la absoluta precariedad del sistema del IESS, y como en esta institución el sistema es intocable, inmutable y básicamente ¡ la ley debe adaptarse a este! , pero en este artículo me quiero enfocar en desmitificar la reforma laboral a fin de que permita su adaptabilidad a la infinidad de formas de trabajo, generando acceso a prestaciones laborales proporcionales a los tiempos trabajados y equiparando cargas.

Necesitamos una ley laboral que trabaje para nosotros, que nos permita generar empleo formal sin terror y que nos haga sentir protegidos en el rol que tengamos, necesitamos ser equipos de trabajadores y empleadores cuidados para crecer.

Hay una agenda legislativa importante que puede marcar la diferencia entre salir de la crisis que la pandemia ha desenmascarado, o llegar a extremos terribles como los que estamos ya viendo en países cercanos.

Quedaron en bandeja varios proyectos de ley, economía violeta uno de los principales; invertir en nosotras es el mejor de los negocios sino vean las economías de los países sin brecha de género.

Sin duda vendrá una reforma tributaria, y de la mano varias reformas legales que no serán bonitas pero quizás si necesarias, el tema laboral es mandatorio para reactivar al sector productivo y dotarlo de formalidad, es momento de sumar, caso contrario no se podrá generar bajo ningún concepto formalidad.

Las políticas de recuperación requerirán que se estudie y se aborde el problema de las distintas desigualdades incluso con respecto al trabajo y serán cruciales para el diseño de políticas publicas que tengan como eje principal cerrar brechas.

 

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