No solo hay que serlo… sino parecerlo

- 14 de junio de 2018 - 00:00

El divino Cayo Julio César se divorció de su esposa, Pompeya Sila, al poco tiempo de ser coronado emperador, pues ella había asistido a una orgía sexual llamada Saturnalia, que era muy común entre las damas de la aristocracia romana de esa época.

Anunciado este divorcio, las más conspicuas matronas del patriarcado romano pidieron a Julio César la revocatoria de su decisión, ya que su esposa Pompeya estuvo solo como espectadora y no había cometido ningún acto deshonesto. Julio César contestó: “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo”. Esta frase fue inmortalizada por Plutarco de Queronea, historiador, biógrafo y filósofo moralista griego, que obtuvo la ciudadanía romana.

Y traigo a colación esta historia y famosa frase, pues todos los ecuatorianos estamos inmersos en la dura campaña que el Gobierno está realizando contra la corrupción. Mayoritariamente votamos en la consulta popular para que personas idóneas nos representen en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio y, al mismo tiempo, le dimos el respaldo al presidente Moreno para que castigue legalmente a los corruptos. Y el Gobierno lo está haciendo muy bien.

Pero vivimos un entorno en el cual se han creado nuevos esquemas de valores sociales, donde la vieja pirámide de Maslow o jerarquía de las necesidades humanas se ha trastocado. Por todo lado nos asaltan situaciones bizarras, como son los nuevos afanes de apariencia social. Ya no interesa disimular lo mal habido, más bien parecería que el estatus dentro de los grupos sociales se incrementa cuando huele a corrupción y dinero fácil.

Es por eso que, parafraseando a Julio César, me permito poner en relieve la triste realidad de que cuando una persona cae bajo la duda de haber cometido un acto sospechoso, aun cuando no esté comprobada una acción dolosa, tendríamos que decir: “No solo hay que ser, sino parecer”. Y mientras más cercanos están al núcleo de poder, deberíamos ser más suspicaces. Es una lástima, pero esto debería limitar la gestión e injerencia en las decisiones gubernamentales de amigos y familiares de todas las autoridades; pero desgraciadamente es el círculo de confianza que normalmente tenemos los seres humanos. (O)

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