No se olviden de Nelson Serrano

- 24 de junio de 2019 - 00:00

A sus 80 años, uno de cada cinco días vividos los ha pasado detenido en el “callejón de la muerte”. En la soledad de los seis metros cuadrados no existe el frenesí diario de las redes ni los delirios de lo cotidiano. Lo que Nelson Serrano camina es un Vía Crucis real y en varias estaciones.

Puede recibir correos electrónicos y hasta tiene autorización para tener un pequeño televisor (con canales de aire). Se le permite participar de la misa por circuito cerrado. La primera comida es a las cinco de la mañana; la última es antes de las cinco de la tarde. Han pasado 17 años desde que fue montado a la fuerza en un avión desde Quito para enfrentar un juicio de homicidio cuádruple. El fiscal se las arregló para obviar evidencia de ADN y al único testigo ocular. El jurado no votó unánimemente por la pena capital pero la jueza igual decidió sentenciarlo a muerte.

La Corte Suprema de la Florida tardó 15 años en reconocer el error y en mayo de 2017 resolvió que Serrano debía ser sentenciado otra vez. Pero el nuevo jurado será elegido recién en septiembre. La burocracia de la injusticia se cocina a fuego lento y Nelson Serrano no tiene tiempo que perder.

Su hijo Francisco, que es un campeón incombustible, lleva la antorcha con las dos manos. La nueva sentencia solo presenta dos opciones: pena de muerte o cadena perpetua, por eso la meta es demostrar la inocencia con un nuevo juicio. Apelarán este año a una corte federal para solicitarlo y si no les va bien acudirán a una Corte Distrital. Podrían llegar incluso a la Corte Suprema.
No están solos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos comprometió al Ecuador en 2009 a apoyar la cruzada de Serrano luego de haber sido negligente y permitir su ilegal traslado a EE.UU.

Alguien podrá decir que se trata de un convicto sentenciado y que, por lo tanto, es culpable. Pero la lección que nos deja este hombre es que se lucha hasta el último aliento incluso si la pelea es desigual y parece todo perdido. Que la verdad no puede brillar a contraluz. Que cuestionar al sistema no solo es posible sino urgente. Que aunque el cuerpo está preso en Faiford, Florida, el alma amanece libre en Quito.

Serrano es el condenado a muerte de mayor edad en Florida. Cumplirá 81 en tres meses. (O)

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