No importa que roben, si hacen obras

- 04 de julio de 2020 - 00:00

“No importa que roben, si hacen obras” es una frase en la actualidad muy repetida en varios sectores sociales y que refleja resignación y pérdida de esperanza por un futuro social mejor. Es como si no pudiéramos aspirar más. Es aceptar como normal que si unos funcionarios roban, los otros también tienen derecho de robar, con tal que hagan algunas obras.

Con esa lógica, los que mayor obra pública han realizado, sin importar lo que han robado, son los que tienen mayores opciones de ganar futuras elecciones. Resulta utópico pensar que existan funcionarios públicos honrados. En el peor de los casos, que los funcionarios públicos roben y no hagan obras públicas. Se roben el dinero y no se construyen los hospitales. Se paguen por implementos médicos y que no ingresen a las bodegas; se gaste en centrales eléctricas y no lleguen a funcionar; se reciban sueldos y no se trabaje.

Es un crimen de lesa humanidad el robar fondos públicos, que son de todos. El robar fondos públicos, roba las oportunidades de que los más pobres puedan recibir mejores servicios de salud, educación, agua potable, alcantarillado, electricidad, etc.

Los fondos públicos son sagrados. La función pública es para servir a la sociedad de una forma honesta. La función pública es una conscripción cívica. Es una decisión de un ciudadano que abandona las empresas privadas donde se gana mucho y se pasa a recibir tan solo los sueldos de la administración pública.

Desgraciados los pueblos que no les importa, que con su silencio y no participación, permiten que les roben los bienes públicos; están sentenciados a recibir servicios públicos miserables.

Los países que más progresan son aquellos donde la mayoría de los funcionarios son honestos... Para prosperar como país, rechacemos la negativa frase “no importa que roben, si hacen obras”, escojamos personas honradas, con hojas de vida limpias, que amen el voluntariado de servir a la sociedad y no robar. (O)

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