"¡Ni cortos ni perezosos!"

- 08 de noviembre de 2017 - 00:00

Asombra la ola de críticas de la derecha y de los grandes medios de comunicación comerciales que nos pintan la corrupción generalizada al nivel de todo el gobierno de Rafael Correa. La historia se encarga con el paso de los años de poner a cada uno en su verdadero lugar.

¿Cuáles de los gobiernos de estos 40 años dejaron huellas que nos engrandecieron? ¿El de Jaime Roldós?, seguramente; por eso lo eliminaron la oligarquía criolla y el imperialismo yanqui. ¿El de Osvaldo Hurtado?, de la Democracia Cristiana, se lo recuerda por haber iniciado la firma de las ‘cartas de intención’ con el FMI (Fondo Monetario Internacional) que dispararon el inmenso bulto de la deuda pública externa del país, sumándole las deudas privadas. ¿El de León Febres-Cordero?, del Partido Social Cristiano, con mayor número de personas desaparecidas y ejecutadas fuera de toda legalidad, que, para disfrazar este pasado terrible, tomó el nombre altisonante de Madera de Guerrero. ¿El de Rodrigo Borja?, cuyo cadáver partidario se quiso resucitar en las últimas elecciones. Se lo recuerda por las leyes antilaborales de la flexibilización y otros atropellos para desaparecer los sindicatos. ¿El de Sixto Durán-Ballén? (¿Cómo era el nombre de su partido político?), que lanzó un referendo sobre la continuidad de la extracción petrolera, pero que no tomó en cuenta el No de los ecuatorianos. ¿El de Abdalá Bucaram?, de apenas 7 meses, que fue calificado internacionalmente como el gobierno de la corrupción y el saqueo, e inauguró el decenio de 6 presidentes con un promedio de año y medio en Carondelet.

Luego vinieron los gobiernos de Fabián Alarcón, ganador de una trifulca presidencial y legislativa; de Jamil Mahuad, que iba a ser ‘el que sí sabía’ y que supo joder el país con el feriado bancario; de Lucio Gutiérrez, el mejor amigo de los yanquis, que salió escondido del palacio presidencial; de Gustavo Noboa, que pasó sin pena ni gloria; y de Alfredo Palacio, hace un poco más de 10 años. ¿Se acuerdan qué hizo él de relevante? Yo tampoco.

Esa es nuestra historia nacional, brumosa, dolorosa, y bastante vergonzante… pero donde el pueblo ecuatoriano supo ir eliminando, con el paso de los años, los partidos de extrema derecha, derecha y centroderecha. No es difícil, en medio de tantas desgracias, que Rafael Correa siga brillando, nacional e internacionalmente, con luz propia. Con una nueva Constituyente y el movimiento Alianza PAIS se soñó un Ecuador que camine recto y soberano por el sendero del socialismo del Bien Vivir, como comienzo de un proceso diferente, ciudadano, participativo, transformador… pero que parece esfumarse.

Deseamos a Lenín Moreno continuar y lograr mejor el sueño ecuatoriano por el cual se votó en las últimas elecciones: el paso de los años lo dirá. En cuanto a los que se suban a la camioneta gobiernista: ¿inscribirán su nombre entre las y los que dejaron huellas de un Ecuador mejor? Y nosotras y nosotros: ¿seremos los protagonistas principales de ese futuro mejor?, cuidándonos de ser ni borregos ni cortos ni perezosos. ¡Dios nos bendiga! (O)

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