Neoliberalismo vs. Socialismo

- 10 de noviembre de 2019 - 00:00

Recién estuve en Santiago y Buenos Aires. Santiago destrozado, con grafitis violentos, edificios quemados, saqueos por doquier. El lema de muchos, “Chile despertó”. Buenos Aires tranquilo, la vida cotidiana, la ciudad hermosa como siempre, pero más cuidada, más limpia. En Argentina, país de la crisis, se respira la tranquilidad que Chile no tiene.
Los taxistas, con quienes conversé, despotrican contra Piñera y Macri. Hablan del neoliberalismo, del Fondo Monetario Internacional. En Chile se quejan de la salud pública deficiente, de los medicamentos costosísimos y de pensiones jubilares de hambre. En Chile, desde el retorno a la democracia, ha habido 10 años de gobiernos demócrata cristianos, 14 años de gobiernos socialistas y cinco años de gobiernos de derecha, de aquellos que podrían identificarse como neoliberales. En Argentina, desde el retorno a la democracia, ningún grupo gobernó más tiempo que una facción del peronismo identificado con el Socialismo del Siglo XXI, el matrimonio Kirchner Fernández.

¿Cómo es que, entonces, se culpa al neoliberalismo, de todos los males, cuando la mayor parte del tiempo han sido los socialistas los que han detentado el poder? La respuesta está, creo yo, en la muy útil y eficaz consigna de que el imperialismo yanqui, mentalizador del neoliberalismo y su brazo aliado, el Fondo Monetario Internacional, causan todos los males de Latinoamérica.

Parece inobjetable que la situación económica es la determinante del afecto o repudio que un gobernante pueda tener. El pueblo llano, el que más vota, no tiene la educación para reflexionar que la situación económica del momento es el resultado de lo que ha ocurrido en los 10 o 12 años anteriores y, lamentablemente, el Presidente al que le toca gobernar en coyunturas de crisis es al que le va muy mal electoralmente.

Personalmente creo que los extremos como el liberalismo o capitalismo extremo, sin control, como también el socialismo que le otorga al Estado la facultad de controlar todo, son esquemas de gobierno perniciosos. La salud política está en el centro, en posiciones eclécticas como el socialismo democrático o la democracia cristiana. Si no lo creen, regresen a ver a Alemania. (O)

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