Neoliberalismo de Macri y de Temer

- 08 de septiembre de 2018 - 00:00

Gobiernos gemelos, los de Argentina y de Brasil, siguieron los mismos guiones. Superar a gobiernos populistas, que habían hecho gastar a sus países más de lo que podían, restablecer el equilibrio en las cuentas públicas, controlar la inflación. Y listo, las economías retomarían sus cauces normales, orientadas por los equilibrios mágicos del mercado.

Pero, de repente, factores extracampo, incluso desde adentro del campo, hacen con que el flamante gobierno de Mauricio Macri tenga que hacer una intervención televisiva patética, depresiva, desesperanzada, para anunciar que lo peor estaba todavía por venir  para los argentinos, que la situación de los pobres empeoraría aún más.

Su gobierno gemelo, que ni siquiera ganó la elección para llegar a la presidencia de Brasil, llega a su final reducido a su mínima expresión. Ningún resultado económico positivo, su ministro de economía, candidato a la presidencia de Brasil, tiene el 1% de apoyo. Naufragan juntos las dos esperanzas del Gobierno de EE.UU., abrazados al modelo neoliberal. Llevando a la debacle a los dos países, que se habían recuperado de los efectos de la primera experiencia neoliberal.

Macri y Temer están derrotados. Sus políticas han fracasado. Sus gobiernos están en pedazos. La gente de los dos países está indignada y rebelada en contra de ellos. Fue un  breve intervalo de tiempo, borrable de nuestras historias. Personajes grotescos, ridículos, mediáticos, cuyo discurso se ha agotado rápidamente. Uno elegido por un operador de marketing, que mal sabe explicar por qué su hechizo se ha agotado tan rápidamente. El otro, triste figura de un golpe, nunca ha dejado de ser un mediocre personaje que será derrotado en las elecciones de octubre en Brasil.

Han fracasado, como fracasan todos los gobiernos neoliberales, porque ese modelo no tiene capacidad de generar amplios apoyos sociales, menos todavía los de carácter popular. Porque promueven los intereses del capital especulativo, que no genera expansión económica sino que viven del endeudamiento de gobiernos, de empresas y de personas, reproduciendo los mecanismos de la recesión económica.

Habremos pasado por inmensos sufrimientos, pero estaremos a la altura de aprender de los errores del pasado reciente y de volver a protagonizar la historia latinoamericana como países aliados y solidarios, camino que Néstor y Lula encauzaron. (O)