Lo negativo de las cosas

- 28 de septiembre de 2020 - 00:00

Hay quienes nos dicen siempre que hay que ser optimistas. Ver lo positivo y no lo negativo, estableciendo así una dictadura ciega, desimplicada y a veces ingenua, de optimismo.

Pero las cosas tienen muchas caras. Es cierto que nos podemos fijar solo en lo malo obviando que también hay algo bueno por rescatar. Pero ignorar lo malo no quiere decir que no esté presente. A no ser que para ver solo el lado bueno tendríamos que primero habernos fijado en el malo, para luego hacernos de la vista gorda.

Depende de cómo sepamos apreciar y distinguir. Depende de nuestro lugar de proveniencia y lo que hacemos con respecto a lo que sucede a nuestro alrededor o a lo que nos acontece. Porque el lado bueno del político que robó es que hizo carreteras. Verlo así nos ubica en una posición conformista, quizá mediocre y poco participativa.

Sin embargo, fijarse en lo que no anda es otra situación. Aquello nos servirá para encontrar un arreglo y poder continuar, más o menos, en esto que llamamos vida. Porque existe una gran diferencia entre decir “este reloj está dañado, es una porquería”, “mi reloj no funciona, pero es muy bonito” y “tengo un reloj que no funciona, lo voy a arreglar”.

El asunto es que todos estamos en falta y así andamos siempre, con ese lado faltante y que por andar hechos los optimistas, ni lo observamos y menos le escuchamos. A lo mejor, al echarle el ojo a eso “negativo” podamos encontrar no lo positivo, pero sí lo adecuado para que las manecillas den la hora siendo normal, como a todo reloj, siempre darle cuerda.

Después de todo la negatividad o lo negativo sería ir en sentido contrario de por dónde “deberían” ir las cosas. Así, un fototropismo negativo sería el crecimiento de las raíces de una planta hacia el lado contrario en dirección a la luz, o sea al infierno… digo, hacia el suelo.

Sucede que hay situaciones que no tienen “lado bueno” y se tratan del mismo infierno. Como perder seres queridos, la hambruna venezolana, la corrupción ecuatoriana, una familia pidiendo caridad, los asesinados, las mujeres violadas, el mundo en llamas.

Allá usted que lo quiera ignorar. (O)

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