Necesitamos héroes

- 06 de junio de 2019 - 00:00

mpiezo esta columna cuando nuestro querido Richard Carapaz está calentando para la vuelta final del Giro de Italia 2019. No me importa si gana o no. ¡Ya es mi héroe! No solamente por su tremenda hazaña de llegar a este nivel deportivo mundial, sino porque luchó persistentemente contra todos los obstáculos que enfrentan los jóvenes de Ecuador.

Personas como Richard provocan una respuesta emocional en la gente que ahora los psicólogos la llaman “elevación”, que es una mezcla de reverencia y admiración por un acto moralmente hermoso y solamente puede ser generada por acciones de virtud y éticas. Y es que este grandioso chico declara a sus compatriotas que aquellos que creyeron en él son parte de la maglia rosa y, para los soñadores, que todo es posible.

Ganar esta importante competencia ciclística va a crear una leyenda que será contada a través de los años y nos ayudará a sanar las heridas psicológicas que hemos sufrido. Nos permitirá calmar nuestros temores, mantener la esperanza y afianzar nuestros valores de fortaleza y resistencia. Nos hará pensar que la vida tiene un más grande propósito y significado.

Lo más importante es que nos ha unido, dándonos un sentido de identidad social para que, con su ejemplo, reafirmemos nuestros más altos principios. Y nos enseña la forma de transformar nuestras vidas, dándole calidad a nuestro comportamiento, incrementando la confianza en nosotros mismos, con humildad y manteniendo un sentimiento de verdadero propósito en nuestras existencias.

Y es que el ejemplo de Richard Carapaz puede hacer de nosotros también héroes. Nos muestra el poder de la transformación para superarnos y de esa manera cambiar nuestro país y el mundo. Si sentimos la emoción de la elevación, esta nos lleva al deseo de ser personas con altos valores morales y éticos.

Y de esa manera seremos capaces de realizar también actos heroicos. No hay duda de que al ganar el Giro de Italia 2019 para Ecuador y Latinoamérica ha hecho que “Richie”, como lo llaman sus compañeros de pelotón, por un momento, nos llene de orgullo y nos inspire. Su éxito no es solamente deportivo y va más allá de los beneficios materiales de esta victoria.

Él nos ha elevado emocionalmente, ha curado nuestros resentimientos y heridas mentales, ha creado lazos entre nuestros compatriotas y nos ha dado el coraje necesario para cambiar nuestra actitud, lo que nos inducirá también a ser héroes para poder ayudar a otros. (O)