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Ecuador/Vie.17/Sep/2021

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Rosalía Arteaga Serrano

Necesidad de trabajo

06 de julio de 2021 00:00

El trabajo es una bendición, es la posibilidad de generar recursos para satisfacer necesidades, es también la grata sensación de sentirnos útiles, de hacer cosas positivas, de vincularnos con espacios que nos enriquecen en el sentido espiritual.

Buena parte de la vida la destinamos a prepararnos para el mundo laboral, desde los primeros años de vida, en cuanto vamos a la escuela y aprendemos los conocimientos básicos que tienen que ver con la lectura, la escritura, las matemáticas, sentimos que hay un aprestamiento para, en algún momento, insertarnos en el ambiente laboral.

No se trata de pensar si lo haremos en una situación de dependencia o nos estableceremos por cuenta propia, lo que ahora se conoce como emprendimiento, o si trabajaremos en el sector público, en el privado o en el denominado tercer sector o el mundo de las organizaciones no gubernamentales.

Sin embargo, esto que aparece como una parte importante de la vida de los seres humanos, muchas veces se dilata, se transforma en  una búsqueda angustiosa, ya que parecería que el ritmo de crecimiento de los empleos, sobre todo en países en vías de desarrollo, emergentes, no va a tono con las necesidades de una población que busca trabajo, sobre todo para los más jóvenes que empiezan una búsqueda que no siempre es exitosa o no se arriba a conseguir empleos o trabajos acorde a las aspiraciones y a las capacitaciones.

La pandemia que nos acosa ha tenido, entre otras consecuencias, la desastrosa de pulverizar muchos empleos, muchos trabajos, muchas posibilidades de generar recursos con las actividades diarias. Algunos de quienes trabajan en la calle y viven el día a día, han visto menguar sus ingresos de manera brusca. El cierre de empresas o la disminución de actividades han contribuido a ese descalabro y las clases medias se han visto también afectadas con miles de jóvenes profesionales sin esperanzas.

Por ello, buena parte de la estrategia del nuevo gobierno ecuatoriano, tiene que ir dedicada a esa generación de empleo, estimulando el crecimiento del sector privado, dinamizando los emprendimientos, abriendo nuevas oportunidades con la creación de empresas de economía mixta, alentando el ingreso de capitales sea de extranjeros o de los nacionales, buscando la posibilidad de incrementar el número de los denominados “empleos verdes”, en fin, siendo creativos a la hora de pensar en cómo ampliar el espectro y la gama de trabajos para todos, solo así lograremos evadir las cíclicas y pendulares vueltas que sumerjan a la nación en los avatares a los que nuestra trágica historia política ha sido tan proclive.

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