Mujeres, comicios y legitimidad en democracia

- 17 de abril de 2019 - 00:00

Las elecciones seccionales en Ecuador de 2019 pasarán a la historia democrática del país como el proceso electoral donde a las mujeres no les bastó, para lograr una justa representación, con tener una Constitución de la República y una normativa electoral que impulsa procesos democráticos con paridad de género e igualdad.

Los espacios de acceso, representación y decisión siguen colmados por una presencia masculina en un mundo desigual donde la “democracia está en retirada”, como lo advierte el Informe de Freedom House correspondiente a 2019. Esta es una realidad que no excluye a Ecuador, donde se requieren más acciones para combatir a quienes silencian voces, expresiones y deliberaciones con perspectiva de género.

Las cifras son claras al momento: 4 prefectas en un universo de 23 provincias que eligen esta autoridad y 18 de 221 municipios con alcaldesas; un panorama que no cambiará en las composiciones de los concejos cantonales y en las juntas parroquiales, pues las organizaciones políticas optan por encabezar sus listas con hombres mayoritariamente.

Sin embargo, en la elección del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social existe una lectura a considerar: la única mujer candidata entre los cuatro postulantes en la papeleta de pueblos y nacionalidades, fue la electa y le ganó al voto nulo. Es una afroecuatoriana militante de organizaciones sociales.

Habría que estar atentos, una vez que se entreguen credenciales, si esta legitimidad tiene eco en los consensos para el liderazgo del organismo, hasta tanto la ciudadanía decida si lo mantiene o se elimina. El proceso electoral reciente debe convocarnos a desafíos para luchar por la erradicación de estereotipos y de la violencia en el mapa político de Ecuador. Esto no concluye al ser electas, sino en las exigencias claves para que posteriormente las agendas descentralizadas tengan un enfoque de género.

Admiro a las mujeres que decidieron desafiarles al futuro que podría predestinar omisiones sobre sus reivindicaciones de derechos. Muchas se atrevieron a dar el primer paso para ser autoridades territoriales, otras siguieron apostando a su capital simbólico y político. Desde sus diversidades y realidades nos representaron, porque cada uno de los aportes significa su contribución invaluable a la calidad de la democracia. (O)