Mentalidad de pobreza (Parte I)

- 19 de octubre de 2019 - 00:00

Escribir en un escenario que hoy debe reunificarnos con justicia, esperanza y sin resentimientos, es duro y fuerte. No puede faltar memoria y coherencia; y si se hace activismo por derechos humanos, más aún.

Reporté como periodista las marchas por la caída de Bucaram; presencié como funcionario público el golpe que derrocó a Mahuad; salí a las calles como ciudadano a exigir la renuncia de Lucio. En casi todas ellas, Quito participó o fue el escenario en el que la acción política ciudadana coadyuvó con civismo a exigir y forjar en el país, y los políticos, un cambio.

Aparentemente aún no hallamos ese cambio. Lucio y Correa devinieron de las revueltas en Quito. Sin embargo, su paso por el poder acabó con más de una veintena de denuncias de corrupción (hasta donde se conoce); y hoy, los acontecimientos del paro de la Conaie y grupos vinculados al correísmo distan mucho del pasado.

Pero, ¿está bien criticar solo a los políticos? Sí y no. Ellos no están ahí por meras circunstancias. Sus decisiones transforman su vida o la mía, sin duda. Sin embargo, cuando empecemos a cambiar nosotros mismos, cambiará la situación. Ellos, incluidos Lenín, Nebot, Lasso y los hoy dirigentes de la Conaie, son el reflejo de lo que es la sociedad; y nosotros somos el reflejo de ellos.

No entraron por la fuerza al poder, entraron por nuestros votos. Los elegimos y luego nos sentamos a esperar que nos solucionen los problemas. ¿Y nuestra parte de arreglarlos? La elección racional del elector -como decía el politólogo Anthony Downs- no es irracional, tiene sus motivos, tenemos motivos para votarlos. Pero la elección también es nuestra para cambiar esa realidad, y no es solo botándolos.

¿Esperamos solo bonos, subsidios, el baile, camisetas, gorros, sánduches? ¿Creen que si Correa vuelve y ganara una elección eliminaría el subsidio si se lo retoma? Y los niños, los indígenas del campo: ¿La Conaie -con subsidios o sin ellos- va a hacer algo para que su realidad cambie, educarlos para dejar las dádivas, la mentalidad de la pobreza que ganó -esa sí- luego del diálogo? (O)


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