El cuadro básico de medicamentos

- 08 de abril de 2019 - 00:00

En 1975, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instruyó a los países para que establezcan cuáles son los medicamentos esenciales para cubrir sus necesidades a fin de que los hagan disponibles para todas las personas y en cualquier momento.

La OMS también recomendó revisar las listas de manera periódica para que las drogas de última generación puedan ir remplazando a las menos efectivas. México, por ejemplo, actualiza su inventario anualmente.

 Pero en Ecuador el “Cuadro Básico de Medicamentos” vigente es de octubre de 2013. Y a la velocidad que avanza la investigación médica esos seis años bien pudieron haber representado, en algunos casos, la diferencia entre la vida y la muerte.

 No es que las medicinas fuera del catálogo no estén en el mercado. Lo que pasa es que los médicos de los hospitales públicos, de la Policía, de las Fuerzas Armadas y del IESS no las pueden recetar porque el Estado no puede garantizar su distribución. 

 El cuadro básico quedó “listo” en mayo de 2018 pero aún no se oficializa en el registro ministerial.

El viceministro Carlos Durán admitió hace poco que se evalúa la relación entre el costo y el beneficio. Hay pastillas que bien podrían rondar los $ 200 y obviamente esas difícilmente entrarán en la lista.

 En el sistema público ya no se entrega Interferón, usado para tratar esclerosis múltiple, cáncer (leucemia y melanoma) y algunas infecciones virales (hepatitis B o C). En su lugar se distribuye un genérico. Pero la duda sobre los genéricos tiene que ver con la velocidad del efecto y con la cantidad del fármaco que llega de forma activa al lugar de acción.

A eso se le llama “bioequivalencia”. Los países que invierten en sistemas de evaluación sobre la eficacia de los genéricos suelen ahorrar dinero con medicina igual de efectiva. Si el problema es el dinero, han habido casos en que los países negocian en bloque (Mercosur) con las farmacéuticas para lograr precios más bajos. Cuba incluso invirtió en el desarrollo de medicina natural.

 La respuesta no es abaratar tratamientos ni dilatar procesos. De hecho, la OMS recomienda tener una segunda lista de drogas complementarias de costos  altos. (O) 

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