El vuelo de María Fernanda Espinosa

- 12 de agosto de 2019 - 00:00

Abróchense los cinturones que septiembre está a la vista y pronto tocaremos tierra. La pregunta es si se le acaba el viaje a María Fernanda Espinosa o si solamente va a cambiar de avión. Yo apuesto por lo segundo.

La presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas es rotativa y deberá dejar el cargo cuando arranque el nuevo ciclo de sesiones el 17 de septiembre. En junio se eligió al nigeriano Tijjani Muhammad-Bande como candidato único.

Cuando termine la aventura, Ecuador habrá desembolsado más de $ 750.000 para mantenerla a ella y a sus asistentes en una de las ciudades más caras del mundo y con un departamento de lujo cuya renta mensual equivale a tres años del salario mínimo vital ecuatoriano. Todo esto, fuera de los costos de su campaña internacional antes de ser elegida.

Hay que recordar que sobrevivió a un juicio político asistiendo de manera virtual y que buena parte de la sociedad civil la cuestiona por su manejo en el caso de los periodistas asesinados de El Comercio. Pero la Espinosa de Ecuador no es la misma de Nueva York y Ginebra, donde tiene una imagen lavada por haberse involucrado proactivamente en varias causas.

El secretario general Antonio Guterres remarcó recientemente su “extraordinario trabajo” y dijo estar agradecido por su respaldo al proceso de reforma de la ONU.

Le dio la vuelta al mundo llevando las banderas de la ONU. En mayo estuvo en Bélgica y Finlandia. Más adelante cumplió una visita a Italia y aprovechó para reunirse nuevamente con el papa Francisco. En junio estuvo en China, en julio fue a Jordania y a Rusia, y la primera semana de agosto visitó Reino Unido.

Su vida ha sido conversar con mandatarios, dar conferencias magistrales y participar de foros internacionales. Es vocera de varios temas: en el Vaticano habló de cambio climático, en Jordania se centró en liderazgo femenino, y en Rusia el plato fuerte fue el multilateralismo.

El sacrificio de Ecuador le será rentable porque seguramente ya tendrá jugosas ofertas de trabajo. Su antecesor, Miroslav Lajčák, regresó a Eslovaquia como canciller, pero no creo que volver sea una opción para ella. También podría quedarse dentro del circuito de Naciones Unidas, como Peter Thomson, el expresidente de UNGA de dos períodos anteriores que pasó a ser enviado especial para el cuidado de los océanos. Ganó ella, pero ¿qué ganó el país? (O)

A

 

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