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Tatiana Hidrovo Quiñónez

Manzanero: la invención del amor

31 de diciembre de 2020 00:00

Casi todos los seres humanos han sentido atracción, incluso pasión suicida. En el sentido social han sido capaces de sentir aprecio desinteresado y hasta devoción. El aprecio, la devoción y la pasión son todos sentimientos que se activan en la relación con el mundo y sus seres, pero nada de eso es exactamente el amor, aunque sin duda esa palabra sintetiza ese montón de dimensiones inexplicables. El tema parece cursi, pero no lo es, puesto que ha sido objeto de estudio de la biología, la historia y la cultura.

Desde el punto de vista histórico y cultural, se podría sustentar la hipótesis de que el amor romántico y sus formas son una invención humana, cuyos rastros aparecen en la poesía, el arte y los rituales, siempre bordeando el ideal de belleza. No hay amor que no sea bello y poético. El sufrimiento solo es bello cuando se cree en el amor.

No se conoce prácticamente nada sobre la existencia del amor en las sociedades originarias. Para el caso de la cultura occidental, Huizinga estudia el amor romántico medieval. En todo caso, es impresionante cómo la cultura del amor romántico ha traspasado tiempos y espacios, utilizando los callejones de la cultura popular sin iglesia. Generaciones enteras fueron devotas del amor romántico, que ahora agoniza, toda una institución con reglas, procesos y rituales, soportables por el efecto de ensueño que producía y la utilidad para la transición controlada del estado púber.

Manzanero fue en el contexto del siglo XX, uno de los últimos sacerdotes del amor romántico al modo latinoamericano; sin lugar a dudas, toda su producción poética encaja en esos patrones y en los de la poesía modernista. Las composiciones de Manzanero, son hechas para enamorar, cumpliendo pasito a pasito el proceso de embrujo, evitando el puro eros sin romance, un asunto que puede llevarnos a entender, además, aspectos de reproducción de los grupos sociales.

Con la muerte de Manzanero, parece morir no solo un gran músico mexicano de la tradición popular, sino uno de los últimos chamanes del amor romántico, que resiste la llegada de un nuevo mundo, en el que desaparece una forma soñar y alcanzar el éxtasis, sin usar la droga, la mercancía y el valor de cambio.

Gracias Manzanero por haberle puesto fe al amor. Suficiente escucharte, para vivirlo. El amor romántico, maravillosa invención.

-Contigo aprendí, a ver la luz al otro lado de la luuuu…naaaaaa... (O)

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