Mitad tigre, mitad águila

- 30 de abril de 2019 - 00:00

Daniel Mendoza Arévalo es el asambleísta de Manabí que más opciones tiene para presidir la Asamblea Nacional en el nuevo periodo legislativo. Con 32 años de edad se perfila con un liderazgo firme, de consensos y aglutinador en torno a propuestas serias, que convoquen a la unidad y sobre todo: escuchar a la gente. Fue el más votado en las elecciones en las que fue elegido legislador. Posee un carisma tipo mitad tigre mitad águila, es una cualidad que le permite ver más allá de la simpleza y lo ordinario.

Lo he entrevistado en la radio y en todas las ocasiones me ha dado la impresión de estar ante un líder representativo de una nueva generación de políticos, bien formados, con un liderazgo comprometido con las causas sociales. Daniel no es agrandado y es tan humilde que comprende que la política es servir y cumplir. Servir y cumplir con los ciudadanos.

Daniel es un hombre de familia. Con sus tres adorados hijos y su esposa Alejandra, conforman un núcleo familiar poderoso establecido en el amor y la comprensión. Lo que quiere decir que el legislador manabita es un hombre de templanzas, que permanentemente está trayendo soluciones a las aspiraciones de los ciudadanos.

Es líder del movimiento político MEJOR de Manabí del cual es el fundador y mantiene una alianza con el bloque legislativo de PAÍS. Su mirada penetrante, tal cual águila, está continuamente observando más allá de los sentidos y descubriendo que en este momento el país está viviendo un momento de oportunidades para los cuadros políticos nuevos, honestos y decididos a servir desde la actividad política para una mejor sociedad. Daniel es un lúcido líder social, comprometido en la lucha contra la corrupción. Sabe bien que su implacable lucha contra los corruptos le está ganando enemigos pero también el respeto y cariños de los buenos, que somos la mayoría de  los ecuatorianos.

Él mismo jamás ha sido acusado de nada chueco ni tiene a su haber ningún entuerto, es un dirigente político transparente y Daniel, como buen tigre, camina seguro en lo que ya está casi decidido: ser electo por la mayoría de votantes legisladores como el nuevo presidente de la Asamblea Nacional. Enhorabuena, Daniel Mendoza, posee ese don de los ganadores: servir incondicionalmente y cumplir sin esperar nada a cambio. (O)

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