Lula será elegido o elegirá

- 06 de agosto de 2018 - 00:00

El Poder Judicial brasileño da muestras incuestionables de que actúa de forma concertada en la persecución a Lula. Mientras concede todas los pedidos de los acusados de derecha, niega las de Lula, confirmando que se trata de una judicialización de la política en su contra. El Poder Judicial brasileño, al sustituir la esfera del derecho por la acción de persecución política a Lula –que, al parecer es su objetivo fundamental– y, al ser complaciente con el golpe en contra de Dilma, con el proceso forjado en contra de Lula y con la prisión de este, se ha vuelto un partido de la derecha.

Ya no le importan los argumentos de la mayoría de los juristas brasileños y del mundo en contra de las arbitrariedades de las decisiones tomadas en Brasil. Ya no le importa que la democracia haya sido violentada, sin que el Poder Judicial siquiera se haya pronunciado, no importa que el juez más parcial y arbitrario que Brasil ha conocido sea declarado por la misma autoridad judicial como exenta para juzgar a Lula. No le importa convivir con el gobierno más corrompido de toda la historia del país. El Poder Judicial ha renunciado a sus funciones de guardián de la Constitución y actúa empeñado en tratar de evitar que Lula vuelva a ser presidente de Brasil.

La persecución a Lula ha logrado varios triunfos, pero lo que no ha logrado es afectar su popularidad, el prestigio y la confianza del pueblo. No han logrado impedir que circule como idea libremente por Brasil. Los candidatos del gobierno que el Poder Judicial legitima tienen niveles de apoyo ridículos. Lula supera el 40% y tiene más intenciones de voto.

En aquella celda de la Policía Federal en Curitiba reside el futuro de Brasil. De Lula depende el futuro de Brasil. Él tiene las condiciones legales para ser candidato y volverse el próximo presidente. Y, en el caso de que el Poder Judicial cometa otra arbitrariedad, Lula es el gran elector, tiene todas las condiciones de elegir al candidato indicado.

Todo lo que es importante hoy en Brasil depende de la resolución de esa cuestión, que está en manos de Lula, como candidato o como gran elector (O)