Lula, ¡casi libre!

- 10 de julio de 2018 - 00:00

En una confirmación de que el Estado de derecho en Brasil se ha vuelto un campo de guerra, una verdadera lawfare, un juez ha aceptado una solicitud de habeas corpus para Lula, solicitado el viernes por tres diputados del PT y ha decretado una orden de libertad para el expresidente de Brasil.

El documento ha llegado a manos del delegado en la Policía Federal de Curitiba, donde Lula está detenido ya hace 3 meses, de forma ilegal y arbitraria, como prisionero político. La decisión anunciaba la liberación de Lula para el mismo domingo por la mañana.

De inmediato la noticia se propagó por todo Brasil, provocando reacciones por demás contradictorias. Manifestaciones populares han empezado a saludar la decisión aguardada por tanto tiempo, la gente pasó a concentrarse frente a la Policía Federal de Curitiba, donde hay una vigilia permanente junto a Lula, desde que está en prisión. Se han convocado manifestaciones por todo el país. En Sao Bernardo do Campo, cerca de la casa de Lula, hubo una gran concentración para esperar su retorno.

Llamaron a sus juristas, para alegar de la supuesta ilegalidad de la medida del juez, aguardando una reacción de Sergio Moro, quien,  sin poder para ello y gozando de vacaciones en Portugal, mandó instrucciones al  delegado  y difundió su opinión de que la decisión no debiera ser cumplida.

Empezó en ese momento una escalada de escaramuzas entre el juez que reiteró la decisión de liberación de Lula, puso plazo –las 17:30– para que se cumpliera, y jueces contrarios a liberación de Lula. Jueces en vacaciones, medios de comunicación, movilizaciones populares en todas las grandes ciudades de Brasil, incluso en Curitiba, aguardando la liberación y en Sao Bernardo do Campo, cerca de la casa de Lula.

El pueblo se movilizó en las calles como no lo había hecho durante el Mundial de Fútbol, con entusiasmo, alegría, con esperanza, como si este domingo fuera un ensayo general para cuando Lula efectivamente salga libre.

Si Lula ya era el centro de la vida política brasileña, aun preso ahora, entonces la esperanza de que efectivamente sea liberado y el fantasma de que ello ocurra para la derecha comandarán más todavía la vida política brasileña, a menos de tres meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. (O)