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Tatiana Hidrovo Quiñónez

Lucerito: la cumbia cosmogónica

09 de septiembre de 2021 00:00

Lucerito nos conmueve: Eternamente miramos el panorama de frente, eso si es que la vocación es mirar el horizonte, porque por lo general nos imbuimos en el submundo interior lleno de desencantos y sin sentidos. Perdimos hace mucho tiempo, diríamos milenios, la mirada bocarriba, esa que solo es posible si nos acostamos a cielo abierto sobre un petate, la hierba o la misma tierra, en el ocaso o el anochecer. Si todos los niños del mundo aprendieran a mirar el mundo en dos dimensiones, sólo con ese ejercicio, comprenderían que el ser humano es un microrganismo del universo y que somos parte de una totalidad, de un sistema vivo inconmensurable.

Fantasía Nocturna o Lucerito es una poesía popularizada a través del ritmo de cumbia, interpretada por Los Graduados, Los Hispanos o los Wawancó: creo que todos la hemos oído e incluso bailado. No solo contiene la belleza y la sencillez de las creaciones poéticas y metafóricas populares, sino filosofía. El texto fue creado por el compositor colombiano Adolfo Echeverría C.

Lucerito nos revela a un poeta capaz de desprenderse del antropocentrismo para mirar al cielo nocturno, hasta alcanzar la dimensión cosmogónica, aquélla propia de nuestra condición primaria y de los pueblos originarios, que llenos de sabiduría se comprendieron como parte de una totalidad.

Cuenta el poeta que algún día estaba mirando el “panorama” y de pronto divisó un lucero que lloraba. Entonces se transformó en paloma gigantesca y muy alto voló hasta confundirse con la niebla. Cuando estaba más allá de la atmósfera, pudo mirar a la Tierra como un altar gigantesco con mil velas encendidas. Metáfora bellísima, ésta, en la que mimetiza al planeta Tierra como un lugar de rituales.

El llanto de aquel lucero, se debía, cuenta el poeta, a que su amor una estrellita se había escapado del cosmos para guardarse en la Tierra. “Lucerito, por qué has perdido tus raros encantos/de la tierra allá muy lejos se escucha tus llantos”. Lucerito es sin lugar a dudas un poema llano que comunica a ritmo de cumbia el alma cosmogónica de la que nunca debimos desprendernos los seres humanos.

Bis: -Una noche me quedé contemplando el panorama/ y a lo lejos divisé una estrella que lloraba/entonces me transformé en paloma mensajera/alto muy alto volé, confundiéndome en la niebla/ …Cuando volaba muy alto, la Tierra me parecía como un altar gigantesco con mil velas encendidas.

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