Columnista invitado

Los últimos héroes

- 17 de septiembre de 2014 - 00:00

Columnista invitado

Cuba es el Vietnam ‘frío’ de América y parece que esta guerra es a perpetuidad, en vez de bombas y napalm es un bloqueo económico con mayor devastación. Ya le ha costado al pueblo cubano 117 mil millones de dólares; por supuesto, no se incluye la pérdida de miles de vidas invalorables y las consecuencias de la emigración económica. Hay capítulos de esta ‘guerra fría’ que les vale el título de aquella serie de la televisión cubana: ‘En silencio ha tenido que ser’. No por silenciados estos combates son menos heroicos y decisivos, pero también sombríos y totalmente anónimos. De tiempo en tiempo se revelan nombres y acciones de mujeres u hombres que ayudaron a prevenir probables actos criminales o daños a medios de producción.

Después de esas victorias equivalentes a Vietnams pequeñitos, se vuelve a las estrategias defensivas para conocer las nuevas acciones que prepara el enemigo. La gente que trabaja en las sombras, aunque no vive en ellas, no cabe en las novelas de espionaje.

La conducción política de la Revolución Cubana se anticipó al desastre que se venía, le faltó tiempo; además, las cosas se sucedieron con tal rapidez y simultaneidad que hasta los más convencidos de la fortaleza del proceso cubano temieron por su suerte. Se quedó sin país con el cual comerciar, en el cual se incluyera cierto grado de amistad; el goteo energético paralizó el país afectando agricultura, transporte, provisión de electricidad a las casas, industria y hasta al deporte; los sucesivos gobiernos estadounidenses creyeron poner la lápida con nuevas leyes extraterritoriales. Solo faltaba el terrorismo para estropear el turismo y el país retornaría a tiempos prehistóricos.

El 8 de diciembre de 1990, René González llega a la base aeronaval de Key West, estado de Florida; el 30 de septiembre, Antonio Guerrero abandona Cuba; y en febrero de 1992 lo hace Ramón Labañino. Son tres de los cinco antiterroristas que debieron hacer labores de inteligencia en territorio estadounidense para prevenir acciones criminales contra Cuba; los otros dos son Gerardo Hernández y Fernando González. Olvídense de todo lo que han leído o visto en el cine sobre agentes de inteligencia, espías o chekistas; en nada se parece. En el caso de los cinco antiterroristas fue al revés de lo que en su momento proclamó el ‘Che’, en la Tricontinental: desactivar uno, dos o tres Vietnams que el terrorismo, con evidente complicidad de autoridades gringas, pretendía hacerle sufrir a Cuba.

En la isla los califican de ‘héroes’. Y es verdad absoluta. David Kimche, exjefe del Mossad, dijo alguna vez que “el espionaje era un continuo aprendizaje de las debilidades humanas”. Así es, las propias y las ajenas. Estos cinco latinoamericanos supieron gestionar las propias y aprovechar las ajenas para una buena causa. En el humor agrio y malo, se los acusa de “cometer espionaje y de conspiración contra la seguridad nacional de Estados Unidos”. ¿Serán los últimos héroes de esta guerra?