Los desamparados

- 27 de octubre de 2020 - 00:00

Los sindicatos son gremios de trabajadores en defensa de sus intereses laborales ante el empleador y el Estado. Sindicatos hay en las diferentes áreas de la comunidad que representan a mujeres y hombres que hoy tienen la dicha de contar con un empleo remunerado y con los beneficios que manda la ley.

No todo trabajador está agremiado.

Si el 55%, aproximadamente, de los ecuatorianos que están en edad para trabajar y lo quieren hacer están empleados, quiere decir que el 45% están desempleados y subempleados, es decir, no cuentan con una remuneración estable, ni apegada a la ley, peor aún cuentan con la afiliación a la seguridad social y demás condiciones del Empleo Adecuado. 

No es de esperar que los sindicatos se pronuncien en defensa de los desempleados, los gremios buscan proteger sus “conquistas laborales” convertidos en Ley de la República, es más, no están dispuestos a permitir que la ley se acomode y permita, a los emprendedores, industriales del turismo y manufactura, ni al propio Estado (prefecturas y municipios) contratar de acuerdo a las necesidades de la actividad productiva de temporada o de acuerdo a los horarios en que una ciudad “vive”, NO.

Las administraciones provinciales y municipales pagan el 300% más de un salario de obrero de la construcción debido a que algunas obras de mantenimiento o construcción deben realizarse por fuera del horario establecido como normal por la ley, es decir, en las ciudades se debe trabajar por las noches y fines de semana para no obstaculizar la movilidad urbana o el tránsito en las carreteras, por consiguiente esas obras estatales son más caras y el perjudicado siempre es el ciudadano que paga tasas e impuestos.

No debería ser difícil entender que mientras más ecuatorianos trabajen, toda la sociedad se beneficia. 

Los últimos 20 años, quizá más, los sindicatos no han aportado en ningún beneficio para la sociedad ecuatoriana, millones de ecuatorianos, NO TIENEN TRABAJO y no tienen quien les represente, están desamparados. Sus enemigos son los políticos populistas y los líderes sindicales que les aplauden. (O)

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