Los cobardes y la inmunidad

18 de diciembre de 2011 - 00:00

“El cobarde solo amenaza cuando está a salvo”, es la frase  de Goethe, que con la visión de los grandes del pensamiento universal dedicó a los politicastros de todos los tiempos y con mayor intensidad cala en lo profundo de la conducta  de los asambleístas insultadores que fungen de valientes, amparados por la inmunidad parlamentaria y el apoyo de la “prensa independiente”, adherida a la campaña contra el régimen de la Revolución Ciudadana. La prensa no ha podido ocultar la agresión verbal de un asambleísta  profesor, resentido por la pérdida de su  hegemonía en  el magisterio, contra una mujer y su autoridad.

Tildar a gritos de “vaga, mediocre e incompetente” a la Subsecretaria Nacional de Educación, en lugar  de exhibir argumentos de sus presuntas acusaciones, revela el deterioro de su moral y un mal ejemplo para la juventud estudiantil que espera de la docencia nobles y orientadoras enseñanzas. Por allí, otro insultador, valiente, pero de lejos, se atreve a  sostener, sin prueba alguna, que el “Presidente de la República, dirige, protege y permite los actos de corrupción”.  Ya le pasó el susto, la tembladera y la sudoración del miedo, al asegurar su inmunidad parlamentaria.

Es lamentable que la “prensa independiente” y sus articulistas, para vergüenza del periodismo serio, se pronuncien en apoyo de los difamadores con el pretexto de que se ha defendido la protección del legislador en su postura de fiscalizador independiente del régimen. No confundir la crítica saludable que ayuda a corregir errores humanos, con la abominable calumnia, delito penado por las leyes.

Acaso se pretende retornar a la era de la violencia, del insulto y el ataque físico como instrumento de presión cuando se carece de argumentos para el debate. No repitamos el tenebroso pasado. Quedaron atrás los cenicerazos, el “Ven para mearte”, la agresión a congresistas, el matonismo del diputado pistolero y otros hechos que ensombrecieron la majestad del parlamento ecuatoriano. Es oportuno recordar que el diálogo es el camino apropiado para superar diferencias y que la violencia de los tercos solo engendra odio.

Lamentablemente hay sectores políticos que utilizan la amenaza, el insulto y la violencia para exigir demandas absurdas. Se destacan ciertos asambleístas machistas, que a falta de razonamientos promueven trifulcas para amedrentar a los rivales. El desajuste conductual de conocidos pendencieros provienen de una formación irregular y es preciso reubicarlos. El que grita es por miedo y no por valiente. Afirma Shakespeare: “El cobarde muere muchas veces, el valiente muere solo una vez”

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