Lo que se vio en la Asamblea

03 de agosto de 2011 - 00:37

En la Asamblea vimos, a los tiempos, viejas escenas típicas de la partidocracia agónica.  Bravuconadas, cabildeos de los herederos de los patriarcas de la componenda, enfermos de oposición, sin propuestas para el país, solo destilando veneno.

Desde los ultraizquierdistas y su verborrea típica hasta la extrema derecha, pasando por desertores y traidores, haciendo fuerza, ¿para que el “Corcho” no siga? No seamos ingenuos. Es para que el proceso político se liquide, para burlarse de la consulta popular, para retomar posiciones del viejo poder envilecido y atrapado en sus propias redes.

Vimos -absortos- a los de siempre, a la caza de  traidores, para ungirlos como candidatos a cualquier dignidad, con el que mejor responda para hacerle daño a AP y al Gobierno; a representantes indígenas tras los socialcristianos; al MPD coaligándose con las “fuerzas revolucionarias” de la extrema derecha de oposición; a los del PRE, a la cola de todos los de la camioneta, que derrocaron a Abdalá; a los Rodríguez y Amores, evidenciando sus transparentes posiciones “revolucionarias”, de absoluta “consecuencia” con los principios que animaron el proceso de la RC. ¡Qué descaro! ¡Qué fraude! Todos, embriagados de “democracia”,  hartos del “autoritarismo” y “prepotencia” de Rafael

Correa que nos “ha cargado de impuestos” y “transado” con las petroleras; que ahuyentó la inversión extranjera y “sumido en la pobreza” al pueblo ecuatoriano, elevando las tarifas eléctricas. Puro cinismo. Todo eso es lo que la derecha ha hecho siempre. Es pura hipocresía, demagogia y pobreza cívico- política.

La derecha no tiene propuestas para el país, le importa un rábano la vida de la población pobre, extraña las viejas prácticas de vender soberanía, someterse al FMI, hacer fraudes electorales; y está temerosa del proceso de cambios y su próxima radicalización en salud, educación, reforma agraria, organización de la economía popular solidaria.

Sabe de la agenda de política económica que el Gobierno ejecuta, conoce que no habrá marcha atrás y por ello aventurará nuevos proyectos conspirativos.

También vimos confusión y debilitadas tácticas de acuerdos parlamentarios; sectarismos, falta de creatividad en el bloque de AP; en suma, fallas y retrocesos, que deben ser corregidos con celeridad.

Es hora de una nueva política de alianzas programáticas con movimientos sociales, de organización y movilizaciones para defender el proceso. Es hora de renovaciones de todo tipo y de selección de cuadros propios de AP, que conduzcan áreas estratégicas del Estado, que constan en el plan y las políticas económicas para el buen vivir.


Te recomendamos