Lloriqueo bancario, amnesia y cinismo

- 06 de agosto de 2014 - 00:00

Los banqueros y sus voceros continúan el lloriqueo por el nuevo Código que determina una nueva organización para la determinación de las políticas públicas y mecanismos de regulación y control.

A través de los medios y analistas a su servicio han dicho de todo con contradictorios argumentos; se supone que defienden a los depositantes, sus dineros y la ‘libertad’ de decidir.

Lo que no han dicho y olvidan es que con él concluye la perversa utilización del Estado para manejar, en función de sus intereses, lo financiero, monetario y bancario; mal utilizando los dineros de los depositantes, direccionando, con fines especulativos, si no robándolos, los dineros del Banco Central; exportando a bajas tasas de interés la reserva monetaria del país, manipulando los dineros del IESS sin reconocerle rentabilidad alguna; devaluando una y otra vez, hasta la saciedad, la moneda nacional, hasta que impusieron la dolarización.

Manejaban todo con sus gobiernos, los directorios de la Junta Monetaria, BCE, banca pública, IESS, las superintendencias y organismos de control. Se repartían en el Congreso Nacional la Contraloría, la Fiscalía, las Cortes. Era la vieja política del ‘toma y  daca’ y del ‘reparto de la troncha’.

En ese marco neoliberal y con leyes y la Constitución amañadas, asaltaron el petróleo y los recursos públicos, hipotecaron la nación con leoninos endeudamientos externos, manejando la economía con recetas del FMI, liquidando la soberanía y pisoteando la dignidad nacional.

Ahora que se quejan por la nueva orientación que tendrá la liquidez (dinero disponible para usos diversos), recordamos -una vez más- que, en tiempos de la partidocracia, rifaron el país; en efecto, con Osvaldo Hurtado, el Estado asumió la deuda externa de los grandes empresarios y de la banca, perjudicando el erario nacional en más de $ 1.300 millones; Febres-Cordero estableció la compra de cuentas especiales de divisas, para transformar la deuda en capital (venta del patrimonio nacional o privatización de activos públicos); la Izquierda Democrática consolidó las pérdidas del BCE por la sucretización creando el Bono Único del Estado a 100 años plazo y 1% interés; Sixto Durán-Ballén convalidó, en vez de demandar la prescripción, la deuda externa con la banca privada internacional y la convirtió en Bonos Brady; luego el atraco bancario y el salvataje del Estado con Jamil Mahuad, previo congelamiento de los depósitos, con lo que robaron más de $ 6.000 millones, afectando además a la población con la macrodevaluación (25.000 sucres por un dólar) y la creación de la AGD.

¿Quieren más? Solo cabe preguntar: ¿qué gobierno fue más entreguista a la banca y al FMI?

Se dieron otros casos, de Ripley. Por ejemplo, en el gobierno impostor de Fabián Alarcón, se creó la Comisión ‘Anticorrupción’ como cortina de humo para sus malabares y Mahuad creó el ‘bono de la pobreza’, institucionalizándola tras los sucesivos ‘paquetazos’.

Los sesudos analistas han olvidado todo esto y están, ahora sí, preocupados por la intervención del Gobierno y el destino de la liquidez, nos recuerdan que los depositantes son los dueños del dinero, que no debe haber ‘créditos vinculados’ a la producción, que el Biess no debe manejar dineros ‘privados’, que el Estado los busca para manejar su déficit, etc., etc.

Amnesia y cinismo, conjeturas y especulaciones teóricas vulgares, tácticas mediáticas para confundir; en el fondo, formas de interferir un proceso con un norte definido: crecimiento sostenido, progreso social, soberanía y dignidad de todo un pueblo.