Leonidas Iza: el ídolo del CPCCS

- 26 de enero de 2020 - 00:00

Resulta frustrante el ver cómo en nuestro país ocurren cosas de no creer.  El señor Leonidas Iza, agresivo dirigente indígena, co-protagonista de los desafueros de octubre de 2019, es condecorado por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Este organismo, patético invento de la Revolución Ciudadana, desde que se creó,  solo ha servido para equivocarse, para quedar mal, para promover la impunidad de los truhanes del Gobierno anterior, asegurando que los amigos del Gobierno hayan sido los titulares de los organismos de control. Este mamotreto de institución fue bastión político del gobierno de Correa sirviendo sus intereses de la manera más burda. Dentro del esquema de corrupción programado desde las altas esferas revolucionarias, el CPCCS, nombrado a instancias del “cuarto poder” -la función electoral- trabajó para defender los intereses políticos del correato.

Las reformas promovidas en el actual régimen  establecieron que el organismo de marras debía ser conformado por funcionarios de elección popular.  El experimento fue otro fracaso.  La calentura no estaba en las sábanas. Efectivamente, por elección popular, mal concebida, el tristemente célebre cura Tuárez, llegó a presidir dicho organismo. Ventajosamente su protagonismo fue efímero y hoy, hundido en total desprestigio, rinde cuentas a la justicia.

En la cadena de absurdos y de acciones cuestionables, el CPCCS actual, presidido por Christian Cruz, ha ejecutado el desatino de condecorar al señor Iza, por supuestos méritos en la lucha por los derechos humanos y por el fortalecimiento de la organización social.  No conozco los méritos del señor Iza pero si, en efecto los tuviera, los ha borrado de modo absoluto con su comportamiento en los hechos de octubre.  Los ha borrado con su actitud impositiva, prepotente, beligerante, nada conciliadora.  No se puede condecorar a quien promueve la violencia social por más que antes, supuestamente, haya sido adalid de los derechos humanos.

Está claro que el CPCCS debe desaparecer. Su historia ha sido funesta y el Ecuador no debe tolerar más su existencia. La propuesta de desaparecerlo, vía consulta popular debe ser alentada. (O)

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