Lecciones (no) aprendidas

- 06 de abril de 2020 - 00:00

Recluidos y asediados por el temor rogamos todos por una segunda oportunidad. Pero incluso antes de saber si estaremos en la lista de afortunados sobrevivientes ya nos queda claro que no hemos aprendido tanto como debíamos. 

El gobierno estima que dos de cada cinco personas contagiadas rompieron el aislamiento y tomaron la voluntaria (y quizás innecesaria) decisión de convertirse en potenciales agentes de contagio. ¿Cuántas veces nos tienen que explicar que la vida de los demás también depende de nuestra disciplina?

Si acaparas comida y medicina, y además no estás dispuesto a compartir tu abundancia pasajera con personas que sufren necesidad, no aprendiste a ser solidario. Si eres un periodista o tienes un público que te escucha recuerda que la desinformación es la otra peste que profundiza la crisis de salud. Es imperdonable que un periodista difunda contenido sin contrastar.

El FMI estima que América Latina entrará en la peor recesión de los últimos 50 años. La palabra clave es “flexibilidad”, tanto en lo crediticio como en lo laboral. Si patrones y acreedores no asumen este reto con seriedad la dolarización corre un riesgo serio en el corto plazo y nuestra exposición sería mayor. Si no se protege el empleo, caerá la recaudación fiscal, bajará la productividad, crecerá la cartera vencida y el impacto social sería inconmensurable.

Ya que Guayaquil es el epicentro de la epidemia, las autoridades deberían rendir un informe diario sobre los casos en la ciudad y actualizar, si es posible en tiempo real, el número de cadáveres recuperados. Ni la transparencia ni la compasión pueden ser limitadas o parciales.

No espero nada de los políticos de serrucho ni de los justicieros de hoy que serán candidatos mañana. Pero me encantaría que tengamos memoria la próxima vez que tengamos en frente una papeleta electoral. Todas las cuentas pendientes con el sistema las arreglaremos luego.

Que las quejas sobre las incomodidades del encierro sean anecdóticas. El teletrabajo y los estudios a distancia son signos de adaptación y supervivencia. No podemos salir de esto sin entender al planeta y a nuestro entorno político, económico y social. Si sobrevivimos sin aprender, estaremos irrespetando a los que se arriesgaron por nosotros. Si escapamos del infierno sin ser mejores ciudadanos, habremos finalmente deshonrado a todos nuestros muertos. (O) 

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