Lasso y su camino allanado

- 06 de septiembre de 2020 - 00:00

El señor Guillermo Lasso Mendoza nunca se imaginó que el partido Social Cristiano abandonaría su pretensión de participar con candidato propio en las elecciones de febrero de 2021. De hecho, fue una sorpresa muy grande ver que el partido de Jaime Nebot hacía concesiones, dejando atrás posturas y animosidades que habrían perjudicado la posición de la derecha ecuatoriana.   Para Lasso ya fue bastante que Jaime Nebot haya desistido a ser candidato y, ante ello, hizo elogiosos comentarios hacia el líder social cristiano; claro, había que tender puentes y evitar la animadversión del electorado de dicho partido. 

A pesar de que el partido Social Cristiano es el más fuerte y organizado del Ecuador, ha adolecido de los males de la política ecuatoriana en el sentido de constituirse alrededor de líderes omnipotentes y omnipresentes. La democracia interna es dudosa y el otorgamiento de espacios de poder a potenciales nuevos dirigentes es inexistente. Es esa la razón por la que el PSC se vio forzado por las circunstancias a ceder posiciones a favor de una alianza con el partido del señor Lasso. No se ve, al interior del PSC, un relevo del abogado Nebot con su fuerza política y su proyección de liderazgo.

 De otra parte, el señor Lasso ha fundado su partido, CREO, otro más que surge de la coyuntura de su afán por la Presidencia de la República que de un sustento programático e ideológico. El mérito del señor Lasso ha sido el enfrentar, política y electoralmente, al correísmo en dos ocasiones, cuando la tarea parecía titánica e imposible. Estuvo a punto de lograrlo pero, sin duda, la implosión del correismo no se habría dado y su gobierno habría sido una tortura.

El camino está allanado para el binomio Lasso-Borrero. Está en ellos el no cometer errores de bulto que comprometan sus posibilidades. La posición del señor Lasso de promover el veto al Código de Salud por el artículo que alude a la atención médica en la emergencia obstétrica que, en su opinión, alienta el aborto, es un muy mal comienzo. 

Su binomio, médico de profesión, debería aconsejarlo. (O)

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