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Fausto Segovia Baus

Las redes sociales: ¿pseudo periodismo?

21 de julio de 2021 00:00

El mundo ha cambiado por influencia de las tecnologías de información y comunicación. La Internet es ahora una intrusa que ha ingresado en nuestras vidas, y las redes sociales son las herramientas preferidas para conectarse en esta sociedad incomunicada.

Mucha gente se maravilla ante este fenómeno. Pero la Internet –y las redes sociales incluidas- tienen intencionalidad porque a la par de promover las relaciones entre las personas, fomentan el mercado de ideas, productos y servicios, en una suerte de capitalismo virtual. Y aunque no nos demos cuenta estamos registrados en un gran robot –llamado Big Data-, que sigue silenciosamente lo que pensamos, sentimos y actuamos. ¡Basta un clic para estar interconectados!

Esta maravilla nos seduce, a tal extremo que si no estamos en la Internet y las redes sociales –virtualmente- no existiríamos. Un humorista decía con razón que Dios, en el cielo, debe administrar una súper computadora –algo parecido a la “nube”- para ingresar a moros y cristianos en la gloria.

Pero bajemos a la Tierra: con la Internet disponible las redes sociales irrumpieron con el sitio pionero SixDegrees.com, cuando en 1997 abrieron el horizonte de una revolución insospechada, que agrupó a millones de usuarios. Para algunos es un poder, para otros un milagro, y para la mayoría un sistema que permite a las personas conectarse con rapidez e inmediatez a bajo costo. Las encuestas reflejan esta realidad: Facebook con 2.320 millones de usuarios; Youtube, 1.900 millones; WhatsApp, 1.600 millones; Instagram, 1000 millones; Twitter, 332 millones…

En este contexto, la pregunta de este ensayo cobra vigencia: si las redes sociales son o no periodismo. Partamos del hecho que las redes sociales han iniciado un proceso de transformación del periodismo tradicional y del ejercicio profesional del periodismo. Lo digital reemplaza paulatinamente al periodismo impreso en papel, y en casos atenta a su permanencia: cientos de periódicos pequeños han cerrado ante el cataclismo digital. Y este ahorro presuntivo de millones de árboles –insumos de libros y periódicos-, no aliviana la situación, porque el problema está en el contenido y los procesos comunicativos.

Las redes sociales han acercado a la gente. El mundo de hoy es un pañuelo virtual, una ventana abierta y plural, pero las fuerzas del progreso humano han desatado otras ventanas para la corrupción, el acoso, la estafa, el anonimato, las noticias falsas, el maniqueísmo, la anomia y la degradación. Las redes sociales no son periodismo o son pseudo periodismo, salvo excepciones como el periodismo ciudadano instalado en la verdad, la responsabilidad, la solidaridad y la ética. ¿Es que se aproxima una nueva e insuperable esclavitud o adicción a las redes sociales en la globalización?

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