Las artimañas de la oposición

13 de mayo de 2011 - 00:00

Costumbre vieja ha sido, a través de los tiempos en la vida de nuestra otrora golpeada república, que los miembros del partido conservador fueron los maestros de las artimañas para un sinnúmero de hechos dolosos, entre ellos el fraude electoral.

Y ahora, estos afanes delictuosos, que parecían desterrados de la escena nacional, han regresado con mayor impulso, teniendo como protagonistas a los herederos directos de  los conservadores, con todas sus mañas y malas costumbres que denotan una gran habilidad para desarrollar planes macabros, que incluso han llegado a la traición hasta a la misma patria, con la complicidad de aquellos que se venden a connacionales o extranjeros por un plato de lentejas.

Esos herederos del mal recordado partido conservador, esto es aquellos grupos políticos que ahora, por la fuerza de origen, trayectoria y propósitos comunes, se encuentran unidos para hacer oposición al gobierno revolucionario de Rafael Correa, de manera descarada y audaz hace muy pocos días montaron un patético show que puso en vilo la tranquilidad del país, intentando lo que pudo haber sido el mayor fraude electoral desarrollado en la nación.

No olvidemos lo que era común vivir décadas atrás y que la historia lo recuerda, así como los testimonios orales de nuestros mayores, que se refieren a los sucesivos fraudes electorales en cada votación popular que se daba en el país, cuando  en momentos previos o dentro del contaje de votos surgía un imprevisto que daría paso al “paquetazo” mediante el cual se cambiaba una cantidad determinada de papeletas electorales ya llenadas de antemano, por los votos auténticos depositados en las urnas por el electorado. O podía suceder que cuando los conservadores veían que iban a perder en las elecciones, entre disparos y confusión, se robaban las urnas con todos los votos adentro, a fin de que tal proceso electoral  fuera declarado nulo. Y en los poblados pequeños pasaba que un grupo de jinetes destrozaba al galope los recintos electorales con urnas y todo su contenido, incendiándolos incluso.

Aquellos partidos que debilitados y desprestigiados ahora se encuentran en terapia intensiva, al borde de la extinción,  como resultado de sus propios errores,  esos movimientos políticos, todos ellos descendientes del arcaico y desaparecido Partido Conservador de la más estricta derecha ecuatoriana, con ayuda de la prensa opositora y con propósitos mayores, quisieron hacer creer que el No había triunfado en este proceso electoral… Pero gracias a la sabia decisión del pueblo, les salió el tiro por la culata con el triunfo indiscutible del Sí.