La VII Cumbre y la II independencia de los pueblos

- 15 de abril de 2015 - 00:00

Es justo destacar que la VII Cumbre de Panamá arrojó importantes resultados para la lucha de nuestros pueblos por su independencia definitiva.

Por primera vez participó Cuba y esta fue una exigencia de los países de la región. Por ello y la unidad mostrada fue proclamada como histórica. Cristina destacó que Cuba está allí por su lucha, resistencia y dignidad y no por el favor de nadie.

A pesar de que los cubanos de Miami dirigidos por criminales al servicio de la CIA se desgañitaron, Raúl Castro fue ovacionado por el pueblo panameño y a través de  sus colegas por la comunidad latinoamericana y caribeña.

Todos a través de las décadas han protestado por el criminal bloqueo, exigen resarcir a Cuba por los daños causados; y la ocupación neocolonial de Guantánamo, donde se torturan y violan los derechos humanos, lo que muestra la postura hipócrita de EE.UU.  en este tema, frente a los gobiernos progresistas de la región. Rafael Correa lo destacó con firmeza, al igual que denunció la descarada petición del Departamento de Estado al Congreso de EE.UU. para que financie nuevas campañas sucias contra los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador y Nicaragua, y seguir en más de lo mismo.

Venezuela, amenazada por el imperio, recibió amplia solidaridad. Obama sintió la repulsa continental sobre su amenazante decreto ejecutivo y se vio obligado a aclarar su alcance. Nadie le cree, pues todos exigen que se lo derogue, como forma de desmontar una posible agresión al país hermano.

La unidad de los países de la Patria Grande fue notoria. Más aún la defensa de los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, que EE.UU., como se recordó, los ha violado desde siempre, con todas las formas, lo mismo que los derechos humanos: discriminaciones, torturas, invasiones, golpes de Estado, imposición de dictaduras sangrientas, depredación de la naturaleza. Igualmente se recordó la postura yanqui frente al TIAR, tratado impuesto por ellos mismos, con motivo de las Malvinas y en apoyo a Inglaterra, en traición a la carta de la OEA, que fue convertida en su ‘Ministerio de Colonias’.   

La gran prensa y su gremio de grandes propietarios (SIP) fueron desenmascarados. La primera, ‘amañada’ y vendida a las élites, siempre ha mentido, desinformado, ocultado la verdad; contribuido a los abusos y atracos de las élites; fomentado la dependencia y traición a la soberanía de nuestros países.

Impulsó y promovió la presencia de expresidentes traidores, entre otros, Osvaldo Hurtado, que endeudó al pueblo trasladándole la deuda de los poderosos (sucretización); Pastrana; el fascista español Aznar. Fueron desenmascarados por la Cumbre de Movimientos Sociales representada por 3.200 organizaciones. Se los señaló como cadáveres políticos insepultos, al servicio de las oligarquías, de los golpistas de Venezuela, y el imperio.

Esta Cumbre fue positiva, inédita; desenmascaró la política imperialista y reafirmó la unidad latinoamericana; guardó consecuencia con el anhelo de integración solidaria, de paz y por la segunda y definitiva independencia. Fue impulso para la Celac y la nueva OEA, para tener relaciones respetuosas de América Latina con EE.UU.     

Rafael Correa y Ricardo Patiño tienen un justo reconocimiento por su posición digna y valiente que, como siempre, molesta a los representantes y adulones del viejo poder. (O)