El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Lun.27/Sep/2021

Columnistas

Tendencias
Historias relacionadas
Simón Zavala Guzmán

La verdad jurídica

01 de septiembre de 2021 10:59

Uno delos pilares básicos para que una sociedad se sustente y se consolide como tal en el tiempo es que sus ciudadanos tengan a la verdad como una premisa fundamental de conducta y comportamiento; esto es, que los ciudadanos desde su infancia sepan que en todo momento deben decir la verdad y no mentir. En lo social, la verdad es un valor ético que da sustento a la conciencia moral colectiva para su solidez en lo cultural, económico, político y judicial. Cuando estas premisas se cumplen y se mantienen en el tiempo, las sociedades van históricamente delante de otras y se constituyen en ejemplos que se deberían seguir. Son parte del primer mundo Sin ser lo perfecto, sólo miremos a Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega.

He sostenido siempre que una sociedad que tiene una administración de justicia corrupta, en donde existen como excepción, pocos operadores de justicia correctos, es una sociedad condenada a la profundidad del precipicio porque la regla general, entre otras, es la impunidad. Solo podrá reconstruirse desde las cenizas de sus cimientos podridos. Por ello, se hace necesario hacer hasta lo imposible para tener una administración de justicia honorable, recta, honesta, sapiente, imparcial y justa.

En nuestro país, que requiere con urgencia un cambio estructural en su administración de justicia, entre otras premisas importantes, es necesario que las leyes sean conceptualmente claras, sin ambigüedades, bien redactadas y con signos de puntuación precisos, para evitar equivocadas interpretaciones y aplicaciones. Que la verdad sea el punto de partida y el punto final de los procesos jurídicos; y que tanto Jueces, Fiscales, Abogados Defensores y Partes Procesales, actúen expresando la verdad en todo momento del desarrollo procesal, sin falsear ni cambiar la naturaleza de los hechos y las circunstancias, sin leguleyadas  y sin interpretaciones deliberadamente mal intencionadas para favorecer a uno de los litigantes. Es decir, sincerar el proceso judicial como una forma de demostrar que por encima de cualquier tipo de interés prevalece y debe prevalecer la verdad y, este caso, la verdad jurídica sustentada especialmente en la verdad objetiva, en la que, esa verdad, según la mayoría de tratadistas del Derecho, “no se construya según la voluntad o el deseo de las partes procesales y/o de sus Abogados sino que se determine por el contenido objetivo de los acontecimientos que motivan la contienda judicial”.

Esto, permitiría tener un sistema judicial seguro, imparcial, eficiente y rápido.

Te recomendamos

Contenido externo patrocinado