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Ecuador/Dom.28/Nov/2021

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Oswaldo Paz y Miño

La soberanía es interna y externa

24 de noviembre de 2021 00:26

La Constitución de la República del Ecuador dice en su artículo 1: “El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. Se organiza en forma de república y se gobierna de manera descentralizada. La soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es el fundamento de la autoridad, y se ejerce a través de los órganos del poder público y de las formas de participación directa previstas en la Constitución”.

El tratadista León Duguit, en su obra “Soberanía y libertad” establece que “El Estado soberano ejerce un poder de dominación en el espacio político definido en un doble sentido: en el interior de su territorio (soberanía interna donde se sitúa como poder supremo frente a otros poderes sociales subordinados) y en el exterior (soberanía externa en el marco de las relaciones internacionales entre Estados pretendidamente soberanos, que postulan su independencia en relación a los demás Estados)”.

Quede claro, entonces, que cuando se trata de soberanía, no se limita el espectro a una única soberanía, la externa. Y menos todavía a que la Fuerzas Armadas solo estén facultadas para actuar cuando haya amenazas o acciones en contra de la soberanía externa.

Este argumento esgrimido por algunos declarados, o no, opositores del gobierno, no tiene asidero constitucional, ni legal, ni doctrinario. Las Fuerzas Armadas tienen, como misión constitucional, la defensa de la soberanía interna y la integridad territorial, y el texto constitucional le obliga a las dos tareas. Art. 158 de la Constitución: “Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son instituciones de protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos. Las Fuerzas Armadas tienen como misión fundamental la defensa de la soberanía y la integridad territorial”.

Adicionalmente, La Ley Orgánica de la Defensa Nacional, en su artículo 2, dispone: “Las Fuerzas Armadas, como parte de la fuerza pública, tienen la siguiente misión: a) Conservar la soberanía nacional; b) Defender la integridad, la unidad e independencia del Estado; y, c) Garantizar el ordenamiento jurídico y democrático del estado social de derecho. Además, colaborar con el desarrollo social y económico del país; podrán participar en actividades económicas relacionadas exclusivamente con la defensa nacional; e, intervenir en los demás aspectos concernientes a la seguridad nacional, de acuerdo con la ley”.

De modo que pretender coartar a las Fuerzas Armadas sus facultades constitucionales y legales, con acometidas más políticas que jurídicos, es un ejercicio que beneficia a los que quieren convertir al Ecuador en un narcoestado, del que ya vemos la punta de iceberg. Y que para que se destruya requiere de acciones de amplio calado, en el tiempo y espacio, multidisciplinarias, y de coordinación multilateral en lo interno y en lo externo, y sí, la potente, urgente, contundente e imprescindible acción de las Fuerzas Armadas, bajo las políticas que su Comandante en Jefe, el Presidente de la República, dicte, al amparo de la asesoría de los expertos de ellas y de la Policía Nacional y entidades internacionales especializadas , que deseen cooperar con el Ecuador para enfrentar un marco de terror y violencia que se ya es local, regional y mundial.

Por lo dicho, bien ha hecho el presidente de la República en extender en el Estado de Excepción, por “grave conmoción interna”. Este sí, y no la absurda y falsa “conmoción interna” que declaraba la Comisión Especializada Permanente de Garantías Constitucionales, Derechos Humanos, Derechos Colectivos y la Interculturalidad de la Asamblea Nacional, de mayoría contraria al Gobierno, con la taimada propuesta de lograr la destitución del gobernante. Tras esa intención, un prófugo que habla de adelantar las elecciones.

El presidente Lasso ha realizado las primeras acciones necesarias para ponerle en cascabel al gato, en aras de la seguridad nacional interna y también externa. Ya que lo que pasa en el Ecuador, en sus cárceles, tiene origen desde el exterior. Bien hecho.

Si la base de Manta se vuelve a instalar en el marco de cooperación internacional, desechando la trasnochada tesis nacionalista de la soberanía del gobierno que la cerró, enhorabuena por el país.

Los que se llevaron dinero sentenciados y prófugos y entregaron el petróleo a los chinos, hipotecando a la nación, ahí se olvidaron de la cacareada soberanía que proclamaron para desmantelar la base de Manta. Presidente va por buen camino.

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