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Ecuador/Vie.17/Sep/2021

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Rosalía Arteaga Serrano

La resilencia de las florícolas

31 de agosto de 2021 00:13

La capacidad para superar la adversidad, para salir adelante aún en circunstancias difíciles, duras, es algo de lo que se viene hablando con mucha frecuencia en los tiempos actuales, sobre todo en situaciones como las que ha generado la pandemia a nivel global.

En esta oportunidad quiero tocar este tema relevante solo a nivel de una actividad económica que ha ido creciendo en el país, se trata de la siembra y comercialización de las flores, sobre todo de las rosas, que se han transformado en un símbolo de la calidad de nuestro país, aunque también existen muchas otras: las tropicales, los follajes, y una diversidad que siguen ganando espacio en los mercados internacionales.

En los últimos años esta actividad se ha visto complicada por situaciones como las erupciones que al soplar sus cenizas afectan los cultivos, pero también los aeropuertos que se ven obligados a paralizar actividades para no poner en riesgo a las personas y a los aviones. Recordemos que las flores se transportan por el aire para llegar a sus destinos, por lo que el costo de los fletes aéreos también afecta a esta actividad económica.

Pero más graves han sido las paralizaciones, los cierres de las carreteras, la destrucción de equipos y cultivos, la imposibilidad de sacar sus productos, ocasionando pérdidas enormes, como lo que ocurrió en octubre del 2019, que tanto afectó a la producción y sobre todo a la comercialización.

La pandemia, con el cierre global de los mercados, con la imposibilidad de la gente para desplazarse, con la contracción de las economías, no solo la ecuatoriana, sino la global, ha sido un duro golpe para quienes se dedican al cultivo de las flores,

Sin embargo, de estos sucesivos tropiezos, la floricultura sigue vigente y poderosa en el Ecuador, según datos que veíamos hace unos días en la prensa nacional, se han recuperado los mercados y el nivel de ventas y exportaciones. Por supuesto las inversiones han sido grandes y la capacidad de reinventarse, la decisión y la pujanza de los propietarios hay sido enormes.

Solamente cuando hay una comprensión de que la empresa privada es la que debe generar empleo, cuando se llegan a acuerdos entre trabajadores y empleados y el Estado establece las condiciones adecuadas para la producción y el trabajo, sin espacios para la corrupción, podremos tener una ecuación que garantice la prosperidad para todos.

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