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Ecuador/Dom.18/Abr/2021

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Fausto Segovia Baus

La rebelión de los indecisos

03 de febrero de 2021 00:00

Faltan pocos días para sufragar. Se acerca el instante en que tenemos que tomar decisiones importantes para el país. Pero según las informaciones periodísticas, los indecisos pasan del 60%. Frente a esta situación no hay otra alternativa que optar por el voto informado o diseñar una nueva estrategia: la rebelión de los indecisos.

El Ecuador asume un gran desafío en plena pandemia, y el calendario electoral debe cumplirse, pese a las dificultades. Entretanto, el ciudadano de a pie ve absorto cómo se organizan los debates presidenciales –donde no se debaten nada-, y el resultado no solo es incómodo sino una confusión generalizada.

Pobreza conceptual, lugares comunes, promesas imposibles de cumplir, proyectos inviables, demagogia trillada y populismos de ultranza rondan por todas partes, ahora amplificados por ciertos medios de comunicación electrónicos, como la Internet y las redes sociales. En mi anterior ensayo me referí a estos casos, y los lectores tuvieron la bondad de aportar en la línea de superar los impactos negativos de las redes sociales. Ojalá se desarrolle a futuro una ética civil con amplia participación de los usuarios, para detener los afanes de la manipulación electrónica en marcha.

Los ciudadanos tenemos derecho a un voto informado. Los candidatos, a su vez, tienen la obligación de difundir los contenidos de sus programas de gobierno, y si es necesario inscribirlos ante un notario público para que, en caso de obtener las preferencias electorales, ejerzan una rendición de cuentas.

Pero hay algo de fondo, que todos los ciudadanos debemos tener presente al analizar las propuestas. El modelo de desarrollo en escala humana es muy simple: comprobar que se orienten a la satisfacción de las necesidades básicas (salud, nutrición, educación y empleo), para el logro de la calidad de vida, con criterios de sustentabilidad (en el tiempo, como políticas de Estado) y sostenibilidad (equilibrio ser humano-naturaleza, con recursos económicos), dentro de un marco de participación social.

El voto informado es consciente, responsable y libre. No es el sánduche, la camiseta o el bono lo que importa. Y en cuanto a la rebelión de los indecisos es una tarea, ciertamente, pendiente porque si los indecisos son una mayoría es hora de una reforma política profunda que revierta este sistema de concentración, acumulación y exclusión por otro de desarrollo a escala humana, de economía circular y una democracia de ciudadanos, que supere la anomia y la indiferencia. ¿Una nueva utopía?  

 

 

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