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El Telégrafo
Daniel Simancas

La mal llamada viruela del mono. Nombre inexacto y discriminatorio. ¿Qué tan preocupados debemos estar?

18 de agosto de 2022 - 07:27

A la mal llamada viruela símica o del mono se la denominó así porque fue detectada en varios simios, en un laboratorio en 1958. Sin embargo, en realidad los animales que son reservorio de este virus y pueden contagiar a mayor cantidad de personas son los roedores, como las ratas gigantes de Gambia, los lirones o los perros de las praderas en África central y occidental.

Es urgente que la OMS cambie el nombre de esta infección, para evitar que los animales, países y personas sean discriminados tal y como pasó con el Covid-19. Por eso se tuvo que colocar letras griegas para evitar los estigmas del origen de las variantes. El nombre que se repite en el mundo “viruela del mono” ha ocasionado matanzas innecesarias de animales en algunos países, xenofobia en otros y confusión en la mayoría. Solo faltaría que la llamen ‘viruela africana o del Congo’, para profundizar en este grave error de comunicación.

Luego de matanzas de animales, estigmas sociales y las declaraciones de comités de científicos de todo el mundo, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, dijo que la organización estaba “trabajando con socios y expertos de todo el mundo para cambiar el nombre del virus de la viruela del mono y la enfermedad que causa”. Ojalá sea pronto y veamos un nombre sencillo e informativo.

¿Qué les parece viruela VIPOX-H? (por ser un VIrus de la familia POxviridae género OrthopoXvirus que se transmite en Humanos). Ya quisiera que la OMS tomara en cuenta mi criterio.

Ahora bien, comentemos algo sobre esta enfermedad, para entender cómo pasó la infección de los animales a los humanos “…se supone que la transmisión se debe a la ingesta de animales infectados", explica Simon Clarke, profesor Asociado de Microbiología Celular de Universidad de Reading a Science Media Centre. “Un posible factor de riesgo es la inadecuada cocción de la carne de animales infectados", explica la OMS. Nuevamente, es necesario reabrir el debate en relación a la explotación de nichos ecológicos exóticos para consumo de alimentos que resulta ser fuente potencial de riesgo biológico y su relación con las emergencias sanitarias actuales y futuras.

Lamentablemente, lo que estamos viviendo ahora no es un contagio de animales a humanos sino de persona a persona. El primer caso de esta forma de contagio se reportó en 1970 en Bokenda, una aldea de la República Democrática del Congo. El infectado fue un niño de 9 meses que ingresó al Hospital Basankusu con la sospecha de haber contraído viruela. Una muestra, enviada al Centro de Referencia de Viruela de la OMS en Moscú, confirmó lo inesperado. Una infección que pasa del animal a humano se había transformado en contagio de humano a humano.

A partir de esto, el virus se fue estableciendo en algunos países de forma endémica (enfermedad presente todo el tiempo). Benín, Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Gabón, Côte d'Ivoire, Liberia, Nigeria, República del Congo, Sierra Leona y Sudán del Sur son los más afectados y donde más brotes se han descrito en la literatura científica.

En la actualidad y fuera de todo pronóstico epidemiológico, este virus ha logrado contagiar desde mayo de este año, a más de 35 mil personas en alrededor de 92 países. Por lo que, la OMS ha catalogado a este brote de la mal llamada “viruela del mono” como una emergencia sanitaria de carácter global.

Ahora bien, todos estamos alertas por esta viruela del mono que NO ha sido del mono sino de roedores africanos, y está bien inquietarnos y tratar de informarnos. Algunos creen que es un virus nuevo, pero no es así, ventajosamente es un microorganismo ya conocido desde hace más de medio siglo, por lo que se sabe cómo actúa, cómo se transmite y existen algunas vacunas que se han probado (aunque su eficacia no está bien estudiada). Es decir, no partimos desde cero como en el Covid-19 y esto ya es una noticia buena.

Para hablar de transmisión, por ejemplo, es fundamental entender que, cualquier individuo puede contagiarse hoy por hoy de la viruela del mono, pero, resulta bastante difícil adquirir la infección si no hay un contacto estrecho con los enfermos: relaciones sexuales, contacto con alguien que tiene síntomas, lesiones en la piel (pus o sangre), saliva y secreciones respiratorias (gotículas) que también tienen el virus. El tema de transmisión por aerosoles todavía está en discusión y no hay trabajos serios sobre el tema.

El virus causante de la viruela epidémica actual (porque luego de entender su origen y las implicaciones de su nombre ya no sé cómo llamarla), ingresa al organismo por la piel rota que existe a pesar de que no la vemos o no haya sangre que sale por ella. También por el tracto respiratorio o las membranas mucosas (ojos, nariz o boca) especialmente luego de que nuestras manos tocan las secreciones infectadas que deja un enfermo en las superficies, toallas, sábanas o incluso su ropa, aunque esto último es menos probable.

Adicional a ello y para nuestra tranquilidad los datos muestran que un solo infectado no puede contagiar a varias personas a la vez. Es más, en la mayoría de casos el enfermo no contagia a nadie y en un porcentaje menor podría contagiar a una persona. Como analogía recordemos que el infectado con SarsCov2 podía contagiar entre 6 y 10 individuos cada seis días, haciendo de esta máquina biológica uno de los virus con mayor capacidad de contagio en la historia de la humanidad. No es el caso de la viruela del mono por suerte.

En Ecuador llevamos ya 19 casos, dos niños infectados y un fallecido, este último debido a otra enfermedad que debilitó su sistema inmunológico y lo hizo presa fácil de este virus. Surge entonces la necesidad de proteger a nuestros enfermos crónicos de un posible contagio para prevenir muertes en estos grupos vulnerables y tomar medidas adicionales para evitar el contagio.

Siguiendo con nuestra descripción, la infección provocada por la viruela del mono, en una etapa inicial presenta síntomas como: fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de espalda, inflamación de los nódulos linfáticos (bultos debajo del mentón y detrás de las orejas), escalofríos y agotamiento. Luego de uno a cuatro días se presenta una erupción o salpullido en la piel, que frecuentemente inicia en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, particularmente a las manos, los pies y con bastante frecuencia en los genitales.

La enfermedad suele durar de dos a cuatro semanas y los casos deben identificarse a través de pruebas de biología molecular PCR y aislarse a nivel hospitalario inclusive, para poder controlar los síntomas y contener los brotes.

Respecto al manejo, todavía no existen tratamientos específicos y pensar en que lleguen rápidamente vacunas a nuestros países es utópico. Siempre los procesos de compra de vacunas están plagados de inequidades y serán nuevamente los países más “ricos” los que accedan de manera temprana y oportuna a estos biológicos que por supuesto ayudarían a evitar la propagación del virus.

 Así que, lo que resta es intensificar los protocolos de bioseguridad, la evidencia acumulada de casos nos advierte que son los hombres los más afectados, las prácticas sexuales de riesgo y grupales son la principal fuente de contagio, hay que decirlo con ánimo de informar, pero sin estigmatizar. “Casi todos los casos se están notificando en Europa y las Américas, y casi todos entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, lo que subraya la importancia de que todos los países diseñen y ofrezcan servicios e información adaptados a estas comunidades que protejan la salud, los derechos humanos y la dignidad”, alertó Tedros Adhanom Ghebreyesus OMS.

Hay que educar y no sancionar, hay que capacitar y no clausurar o suspender eventos públicos. Los cuidadores y familiares de infectados, profesionales de la salud y el personal de limpieza son una vez más los grupos más expuestos y hay que cuidarlos. Mascarilla, lavados de manos, equipo de protección para cuidado y examen clínicos de los pacientes serían herramientas eficaces para controlar la expansión de este virus que llama la atención, pone en alerta y nos obliga a regresar cuidarnos.

Finalmente, la mal llamada “viruela del mono” debería cambiar de nombre de manera urgente, encender las alarmas de todos, generar sistemas de vigilancia de la enfermedad eficientes, activar un riguroso sistema de rastreo de los contactos. Así como mejorar la comunicación del riesgo en salud y promulgar el empoderamiento de la comunidad, vital para generar conciencia y autocuidado.

Hay que preocuparse, pero no entrar en pánico. Las crisis sanitarias nos dejan perplejos, nos enseñan, pero de ninguna manera nos pueden conducir al caos ya que muchas veces nos paraliza y nos impide enfrentarlas con éxito.

Hasta pronto… 

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