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Ecuador/Vie.11/Jun/2021

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Patricia Hidalgo

La lucha recién empieza

11 de mayo de 2021 00:00

En Ecuador, una de cada 4 mujeres ha vivido situaciones de violencia sexual. Y no solo ello: cifras de Human Rights Watch estima que 2.000 niñas menores de 14 años dan a luz cada año. Una situación alarmante que, como sociedad, nos debería invitar a la búsqueda de soluciones estructurales.

En este escenario, el Estado es el llamado a proteger los derechos de mujeres y niñas, además de velar por su desarrollo integral. Pero qué pasa cuando la misma legislación, en lugar de fomentar la capacidad de decisión y promover una reparación, obliga a la víctima a continuar con el embarazo en contra de su voluntad. ¿El resultado? Traumas psicológicos y emocionales, suicidios, discriminación, vulnerabilidad, estigmas sociales, además de las consecuencias a futuro que una gestación no consentida conlleva: deserción escolar, pérdida de oportunidades laborales, etc. Al respecto, varias organizaciones internacionales han reafirmado su postura sobre este tema: limitar derechos representa una acción inhumana y cruel. 

Es así que la despenalización del aborto en casos de violación constituye un paso pequeño pero sustancial en materia de derechos humanos, ya que restituye a las víctimas su dignidad, independencia y capacidad de decisión. Hay que decirlo claramente: las medidas punitivas (que muchas veces caen en el populismo penal) solo empeoran el problema en la medida que restringen la libertad y atentan contra la salud sexual y reproductiva. 

Generalmente, la discusión alrededor del aborto está marcada por creencias, prejuicios (religiosos y morales) y medias verdades; es un tema que despierta emociones y posturas contrarias. Sin embargo, más allá de la diversidad de puntos de vista (lo cual es legítimo en una sociedad democrática), es necesario reconocer que finalmente se trata de un problema multidimensional. Sí, en esencia se trata de la salud; pero analizando el problema a fondo, se descubre también estructuras patriarcales, sesgos educativos y tabúes, que impiden el desarrollo de miles de mujeres. "Algo hicieron mal, que se hagan cargo de las consecuencias". 

El camino en favor de una plena igualdad recién empieza; aún hay varias luchas pendientes. Sí, hoy es momento de celebrar pues se trata de un hito histórico; pero la batalla continúa: muchas mujeres todavía siguen siendo obligadas a abortar en condiciones de riesgo ¿a razón de que? De ahí que sea importante ratificar el compromiso que cada persona tiene en la construcción de una sociedad paritaria, inclusiva y diversa. (O)

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