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Nathaly Pernett Vallejo

¿La Asamblea Nacional, nuestro espejo?

06 de septiembre de 2021 11:41

Lo que asquea de la Asamblea Nacional, no es mas que el reflejo de nosotros mismos, tanto es así  que el ejecutivo no tiene como pasar proyectos que pueden ser muy necesarios porque sabe que el “costo político” y el juego de intereses estarán por encima de cualquier beneficio para el país, y a las puertas de elecciones seccionales ni se diga.

Y si, ese es nuestro reflejo de sociedad, porque si vemos a nuestro al rededor se admira al que tiene dinero incluso sabiendo que es mal habido, se aplaude y se tacha como “pilas” a los que de un día al otro llenan sus arcas con miles de dólares fruto de actividades ilegales, y muchos  incluso esperan trabajar con esta gente -si es que así se les puede llamar-, se comenten actividades nefastas pero que son legales, puesto que “se encuentra el camino”; pero mientras estemos beneficiados callar o defender es bienvenido. Somos un país polarizado hasta la médula y lo más grave es que no parece haber voluntad de llegar a una discrepancia respetuosa, menos aún a un consenso, y si vamos a las calles pasa lo mismo.

Hemos visto hasta la saciedad como se mancilla el noble deber que enmarca la palabra política, para en ella escudar toda clase de juegos y trampas disfrazadas de negociación para la gobernabilidad, es decir básicamente jugamos a: Me das lo que pido o me opongo porque si. Por lo tanto parecería ser que el bien del país no trasciende del papel en el que se imprimen los discursos con los que vociferan rasgándose las vestiduras como escudo de credibilidad.

Siguen en bandeja varios proyectos de ley, economía violeta uno de los principales; invertir en nosotras es el mejor de los negocios sino vean las economías de los países sin brecha de género. Sin duda vendrá una reforma tributaria, y de la mano varias reformas legales que no serán bonitas pero quizás si necesarias, el tema laboral es mandatorio para reactivar al sector productivo y dotarlo de formalidad, es momento de sumar, caso contrario no se podrá generar bajo ningún concepto formalidad.

La Asamblea Nacional debe ser el órgano estatal con peor reputación en una carrera bastante dura de ganar, sin embargo que sea tan evidente las negociaciones duele, porque es dinero de todos nosotros el que paga sus sueldos, el de sus equipos, sus implementos e incluso los sobornos; duele porque mientras juegan a ver como velan por sus intereses los recursos no llegan a todo el país, y crecen los indicadores mas duros como desnutrición infantil, violencia, informalidad, crimen.

Todos hemos sufrido pagando mes a mes los aportes a la seguridad social, impuestos altísimos, dinero con el que pudiésemos cubrir otra necesidad, y sin embargo cuando se requiere el acceso a los servicios por los que pagamos, es casi imposible acceder. ¿Sabe porqué?, porque no fiscalizamos nuestras obras, nuestros aportes, nuestros impuestos, damos por sentado que nos van a robar y ya no hacemos ni el intento por ir más allá, por el contrario vemos si podemos robar también, total si todos lo hacen ¿porqué yo no?

Esto está MAL, lo que nos roban es nuestro y tenemos absoluto derecho de fiscalizarlo, y denunciar a todo aquel que juegue con la salud, educación, y derechos de todos, no importa que “haga obra”, no importa que “solo sea el asistente que llevó el papel”, es tan culpable el que las hace como el que las ve hacer, cortemos ese círculo desde nuestra trinchera y denunciemos.

Asambleístas hagan su trabajo que sus shows y escándalos nos cuestan a todos.

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