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Edwin Hidalgo

Kamala, gran mujer

17 de noviembre de 2020 00:00

La primera mujer vicepresidente (no “vicepresidentA”, porque tampoco digo “estudiantA”) de Estados Unidos tiene un nombre hermoso: Kámala, que significa loto en sánscrito. El nombre de una flor sagrada dicho en una lengua sagrada. Eso refleja el lado materno de Kámala, su herencia india, tamil para ser más exactos. No es una mujer de origen humilde, por cierto, pero al haber crecido en un país con rezagos racistas, como Estados Unidos, adquirió conciencia de lo que significa ser discriminado. Su abuelo materno era un brahmán, es decir, de la elevada casta sacerdotal de la India. Como delegado de su gobierno, él ayudó a los refugiados en el sur de África.

Su hija, es decir, Shyamala, la madre de Kámala, acababa de graduarse como licenciada en Economía Doméstica en la India, cuando obtuvo una beca para la maestría en Nutrición en U.C. Berkeley, una de las mejores universidades de los Estados Unidos. Se casó con un economista jamaiquino de apellido Harris. De esa unión nació Kámala. Shyamala se divorció de Harris cuando Kámala tenía siete años.  Al cumplir la niña los 12, la familia se trasladó a Montreal, Canadá. Mientras la madre trabajaba en un hospital universitario, Kámala asistió a la secundaria y aprendió francés hasta dominarlo.

Fue en Canadá donde Kámala inició su activismo como feminista, cuando una compañera le contó que su padrastro la acosaba. Kámala relató el caso a su madre y llevaron a la víctima a su casa para protegerla. Kámala regresó a Estados Unidos para estudiar Economía y después, con su licenciatura, entró a la Escuela de Derecho de la Universidad de California. Entre 1990 y 2016 ella fue fiscal, primero de pequeñas ciudades y desde 2011, fiscal general de San Francisco. Al final le picó el bichito de la política y desde 2017 ha sido senadora. Luego vino su postulación a la Vicepresidencia por los demócratas y ahora su triunfo. Esta mujer talentosa, de buen corazón y bonita, de 56 años, podría cambiar la historia del mundo en los días que vienen.  

 

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