Lo que viene con Bolsonaro

- 31 de octubre de 2018 - 00:00

De Bolsonaro ya se ha dicho mucho. Se ha dicho todo, porque al final, es Bolsonaro el misógino, Bolsonaro el homofóbico, Bolsonaro el violento, Bolsonaro el intransigente, quien fue electo este domingo. No tiene nada que esconder porque todos sus vicios son también todas las virtudes que vio un electorado atrapado en el vacío político que dejó un PT que, por fallas propias, no pudo capitalizar políticamente una década de gobierno, y una élite conservadora que aprovechó esta debilidad para avanzar una agenda que poco le importaba la institucionalidad, el país, o la ley.

Más allá de las razones para el triunfo de Bolsonaro, de quienes lo apoyaron (el rol de las élites) y de lo que la masa de sus partidarios crea sobre sus declaraciones (difícil pensar que la mayoría aprueba sus posiciones más extremas), lo que nos queda ahora es pensar y lidiar con las consecuencias. Fuera de la política económica (muy neoliberal) e internacional que quiere avanzar Bolsonaro, de la cual se sabe poco y seguro será errática e impredecible, lo trágico es la legitimación de un discurso homofóbico, xenofóbico, y fascista.

¿Todo los que votaron por Bolsonaro son homofóbicos, xenofóbicos y fascistas? No. El problema es siempre el puñado que si lo es. El puñado empoderado que actúa con impunidad, ya no solo aupado por la máxima autoridad electa, sino por toda una burocracia estatal que responde y apoya al presidente. Esto no es especulación. Ya hubo incidentes durante las campañas. No duden que habrá más. Tampoco duden que poco se hará desde la presidencia para evitarlos.

Luego está lo que significa para la región. Una región que ya ha dado un giro a la derecha y que buscará unirse al discurso ganador de Bolsonaro para avanzar un proyecto político-económico sin importar, o en desmedro de los derechos, la paz y la justicia. Es decir, somos una región de noveleros y eso debería preocuparnos. Porque Bolsonaro termina también legitimado por la comunidad internacional. No esperen que algún presidente lo denuncie. El costo político es muy alto, precisamente por el peso regional de Brasil. Si la elección de Trump sirve de ejemplo, no esperen protestas oficiales contra su discurso o posición.

Lo que sí podemos esperar son bolsonaristas locales (pequeños Trumps sobrelegitimados). Y si ese es el futuro que nos queda, no solo es preocupante y peligrosa la elección de Bolsonaro para el futuro de Brasil, sino para el futuro de toda la región. (O)