It’s all about the Ganjah (aunque no para todos)

- 07 de noviembre de 2014 - 00:00

“Lo de (el martes) fue menos una batalla que un linchamiento”. Carlos Hernández-Echevarría, de la Sexta de España, lo dijo mejor que nadie. Los demócratas en Estados Unidos perdieron el Senado, los republicanos ampliaron su ventaja en el Congreso y Obama “es un pato (‘lame duck’ o pato cojo) que va arrastrándose”, y que venía haciéndolo desde hace tiempo, con una economía que no levanta, con un programa de salud universal que fracasó en lo mediático, y con un acercamiento a la política internacional que no estaba ni aquí ni allá (pero que igual ha dejado miles de civiles muertos), aunque esto último soy yo haciendo leña del árbol caído, porque al votante medio americano no le importa la política exterior.  

Y esto se refleja en la manera en que todos los candidatos demócratas se alejaron de Obama a zancadas. El Presidente ayudó. Permaneció escondido por buena parte de las campañas. O por lo menos eso intentó. Y fracasó, porque a cada vuelta los republicanos le recordaban al electorado que Obama es la peste, y así se llevaron el Legislativo en peso. Los muebles que los demócratas lograron salvar son un magro consuelo.

Pero esto es de coyuntura. Lo que quedará para las generaciones, ese pequeño espacio ganado en favor de la libertad, la legalización de la marihuana para el uso recreativo en tres estados. It’s all about the Ganjah para los residentes de Oregon y Alaska. La capital, Washington DC, también aprobó la legalización. Hasta Guam lo hizo. (Y todos los hicieron por consulta popular, guiño guiño Mr. presidente Correa.) Florida se quedó a un 2% de hacerlo. Estas son grandes noticias. Especialmente si eres afroamericano o latino, malacostumbrado a que te detenga la Policía solo por serlo, ahora que tienen una excusa menos para meterte a la cárcel (mientras no los mayores consumidores, si son los que más ‘exitosamente’ son encarcelados por esto).    

Estos tres se unen a Colorado y Washington (el estado) a la lista de países que permiten el uso recreativo de la marihuana. Tomando en cuenta los estados que ya permiten el uso medicinal de la marihuana, ya son 20 los estados donde su uso es legal. En números, casi 150 millones de estadounidenses pueden acceder legalmente a la marihuana, de una manera u otra. Aunque parecería una contradicción que en una elección donde claramente se impuso la línea conservadora se haya aprobado una legislación tan ‘progresista’, esto es tanto un reflejo de lo poco monolíticos que son los estados, al igual que de la manera en que demócratas y republicanos han dibujado las líneas distritales para ganar las elecciones en la mesa más que en las urnas.

Y mientras todo es alegría y felicidad en los estados que ahora van a poder amilanar el golpe de una política intransigente y destructiva con un par de bates o con la relajación zen que implica el cuidado de las plantas (pero no más de seis, según la legislación), uno se pregunta cómo va eso de la guerra a las drogas; cómo va el resto del mundo que le toca ver desde las tribunas cómo el país que justificó la Doctrina de la Seguridad Nacional a través de esta guerra ahora democratiza el acercamiento. Y uno se pregunta por qué nunca nos dieron esa opción. Y uno se pregunta cuándo tendremos esa opción. Por el momento, solo nos queda la reelección. Supongo.