¿La intolerancia es la regla?

- 12 de febrero de 2020 - 00:00

Las malas noticias abundan: catástrofes, conflictos, guerras, destrucción, violencia y signos de intolerancia en todo el planeta. Las normas dejaron de ser referentes para los pueblos porque, salvo excepciones, prevalece la ley del más fuerte –conocido como darwinismo social– en los escenarios de la vida: las familias, las ciudades, los ambientes laborales, la política y la economía.

¿Qué está pasando? Ralph Linton, en El estudio del hombre, decía que “no somos ángeles caídos sino antropoides erguidos”. Esta proposición da significado a la naturaleza humana, que desde tiempos inmemoriales hemos luchado por la supervivencia, el territorio y la sexualidad. Hobbes habló del “hombre como lobo del hombre”, que estigmatizó un modelo de ver la historia de la vida humana signada por la violencia, la guerra y la intolerancia.

Los especialistas ubican las causas de estos fenómenos en la condición humana, proclive a la confrontación y a los diversos tipos de violencia, morigerados por la cultura. Dicen los expertos que las guerras convencionales se han terminado, pero ha nacido otro tipo de guerras –las comerciales–, las que generan pobreza, exclusión y miles de damnificados en el mundo. También se habla de la guerra digital, la que se libra en los predios de las tecnologías y que imprimen su propia dinámica en la denominada sociedad audiovisual.

Pero existe un clima de violencia más evidente y sórdido: el que se produce dentro de nuestras familias, por el alarmante grado de descomposición ética, las agresiones morales, psicológicas y físicas que sufren millones de mujeres y niños. Las cifras apenas son indicadores de otro tipo de pobreza moral que asuelan nuestros hogares, que se expresan en el falso machismo, el acoso sexual y diversos tipos de maltrato.

La alternativa es una educación diferente que permita el descubrimiento de la existencia del otro (la otredad). También los líderes tienen responsabilidad compartida. La tolerancia debe ser practicada y sostenida por valores. En ese sentido los medios de comunicación tenemos mucho que decir y hacer. Porque solo la tolerancia es el sendero por donde transita la democracia. (O)

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