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Cristian Bravo Gallardo

Institucionalidad y plena autonomía

05 de diciembre de 2020 00:00

El ascenso en la región de gobiernos identificados con el Socialismo del Siglo XXI, estuvo marcado por la toma de las instituciones más importantes de la sociedad, entre ellas, las universidades. En el Ecuador, fue evidente el interés de parte del gobierno de Rafael Correa por apoderarse de la Universidad Andina Simón Bolívar.

Entre el 2015 y 2017, las prácticas de sometimiento a las instituciones por parte del correísmo, llevaron a una arremetida severa en contra de esta entidad académica, cuyo objetivo era callar las voces críticas a las políticas y acciones del régimen, así como imponer a personajes cercanos al gobierno de turno, considerados como académicos.  

El correísmo buscó pisotear la autonomía universitaria a través de chantajes en la entrega de rentas y la categorización. Se burocratizó así el sistema de educación superior, se desmovilizó al sector estudiantil perjudicándolo en materia de cupos en las universidades y se persiguió a quienes cuestionaban sus políticas, regulaciones y decisiones.

La Universidad Andina pagó el precio por oponerse al abuso de poder, sin embargo su defensa a los principios, la legalidad y la verdad, le permitió resistir y ganar esta dura batalla. A pesar del asedio e incertidumbre generada en los miembros de esta entidad, sus actividades educativas y administrativas no fueron suspendidas.

La arremetida correísta despertó el apoyo de amplios sectores de la sociedad hacia la comunidad universitaria. Organizaciones sociales, pueblos y nacionalidades, trabajadores, periodistas, líderes de opinión y académicos de todo el mundo, exigieron respeto a la autonomía universitaria y al pensamiento crítico.

Durante la actual administración esa situación tuvo un giro fundamental. Se hicieron gestiones al más alto nivel con los Países Miembros de la Comunidad Andina (CAN) y, a través de la Secretaría General, se conformó un grupo de trabajo en donde los presidentes y cancilleres de la CAN decidieron fortalecer la institucionalidad y autonomía de la Universidad, a través de una reforma a sus estatutos y la conformación de un nuevo Consejo Superior.

Dicha reforma ha permitido que la entidad recupere su institucionalidad y plena autonomía, la reafirmación de su naturaleza y personalidad jurídica internacional y comunitaria, la eliminación de cualquier dependencia de otras entidades, la ampliación del Consejo Superior, el establecimiento en las sedes de un Consejo Universitario con representación de todos los estamentos, la ratificación de la calidad de los programas académicos, su evaluación y acreditación, así como la garantía de los derechos de la comunidad universitaria.

El que la Universidad Andina Simón Bolívar haya podido reformar y aprobar su estatuto son buenas noticias tanto para la comunidad académica andina como para la educación superior de la región. La restitución en el cargo al rector de la UASB por parte de la Corte Constitucional, fue un paso histórico que ha permitido la consolidación de esta entidad académica, a pesar de las adversidades que enfrenta el mundo hoy en día.

La ciudadanía deberá recordar y castigar a quienes intentaron aterrizar mediante obscuros procedimientos en una universidad que jamás se sometió a los designios de una agrupación que hoy busca retomar el poder.