Inevitable

- 31 de marzo de 2019 - 00:00

Inevitable referirme a las elecciones del 24 de marzo. La verdad es que el pomposamente llamado “Código de la Democracia”, producto de la grandilocuencia correísta, promovió la aparición de un descomunal número de movimientos políticos que permitió a vanidosos, a grandes caciques, pequeños caciques y a faranduleros copar el espacio político.

Evidentemente el loable principio de partidos políticos fuertes, escasos en número y representativos de corrientes ideológicas ha desaparecido y ha dado lugar a un caos político que no deja de sorprender e indignar.  Si el marco legal es patético, más patética aún es la miopía de los políticos que, con ostensible vanidad, fueron incapaces de deponer afanes personalistas y se presentaron atomizados a una elección en la que el populismo de izquierda, menos fragmentado, logró triunfar, al menos en Quito y Pichincha.

César Montúfar, Juan Carlos Holguín y Juan Carlos Solines, representan a un sector del electorado, más o menos homogéneo y que, al presentarse todos a competir, solamente se hicieron daño. Por otro lado el general Moncayo, en incomprensible triunfalismo se negó a toda posibilidad de debatir lo que determinó que sea atacado en múltiples frentes y no haya podido defenderse. Duro revés para el general en esta que pudo haber sido su última gesta electoral.

Inevitable comentar que el ex Presidente Correa tiene un voto fiel de un 25% de la población que inexplicablemente sigue creyendo en él a pesar de la devastación moral de su gestión. Peronismo, chavismo, velasquismo, correísmo constituyen fenómenos populistas y perniciosos que no pueden alentarse a través de leyes malas y de políticos miopes y vanidosos. Son cuarenta años de retorno al régimen democrático y poco hemos aprendido.

No solo la Ley de Elecciones debe cambiar, también hay que cambiar la constitución de Montecristi cuya gestación fue anómala y su producto, el que vemos. No obstante, si acaso se plantearía una Asamblea Constituyente muy probablemente veríamos a los mismos políticos miopes y vanidosos  incapaces de aliarse en un frente común, sucumbiendo ante el populismo de izquierda.  Inevitable el pesimismo, inevitable continuar en el subdesarrollo. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: