Ibarra, 412 años después

- 27 de septiembre de 2018 - 00:00

Las ciudades que olvidan sus orígenes pierden su brújula. Por eso, es preciso siempre recordarles sus esencias, pero también sus antiguas historias, como el señorío étnico de los caranquis. Aquí un fragmento a propósito de las celebraciones septembrinas.

Largo fue el camino recorrido por el capitán Cristóbal de Troya -al año siguiente de la fundación de 1606, un 28 de septiembre- buscando el mar por Esmeraldas, motivo del nacimiento de la nueva Villa de Ibarra. Al mando de 20 arcabuceros llega hasta el añorado mar y escribe en su diario:

“Al anochecer nos juntamos todos los compañeros, pusimos las balsas y canoas en tierra. Aquella noche estuvieron más de 340 indios en tierra. Nos parecía que harían amistad. A ellos, por medio de un intérprete que llevaba, les ordené que ninguno echara ni canoa ni balsa en el puerto, porque al que no cumpliere lo mataríamos con un arcabuz. Al efecto, se puso guardias. Los indios, con todo cuidado, cumplieron la orden (...). Por la mañana de aquel día me quedé en la playa, a la ribera del mar...”.

Pero esta vía -soñada por las élites quiteñas que desean exportar sus productos- tiene más obstáculos que las selvas tropicales. Guayaquil, con su puerto, y Callao, se oponen tenazmente para defender sus intereses mercantiles. Un aporte histórico de Rocío Rueda Novoa en La ruta a la Mar del Sur: un proyecto de las élites serranas en Esmeraldas (s. XVIIII), en la revista Procesos, devela una realidad:

“Los ricos españoles y encomenderos asentados en las que ahora son las provincias de Carchi, Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, se habían dedicado principalmente a la creación de obrajes dedicados a la producción de textiles de buena calidad, como bayetas, jergas, frazadas y paños que se vendían muy bien en el exterior. Ellos vieron en la apertura del camino, que incluyera un puerto (…), la posibilidad de incrementar sus beneficios, pues los obrajes se encontraban localizados en el eje económico longitudinal, en el circuito hacia Nueva Granada, por Quito, Pasto, Popayán, Santa Fe, Cartagena”.

Ibarra esperó casi 400 años para llegar al mar y sigue sin puerto. (O)