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Ecuador/Sáb.23/Oct/2021

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Mariana Velasco

Herederos de pasivos

03 de febrero de 2021 00:00

Como eco retumba que la acumulación del poder es el camino, lo que hace suponer que la democracia estorba a miles de políticos que se aprovechan de millones de ciudadanos, cuando dicen ‘adorar’ un estilo autoritario dispuesto a saltarse las reglas más básicas de la república para gobernar a espaldas del pueblo. Somos herederos de pasivos indispensables: democracia, libertad y paz.

Los hombres a los que esos partidos eligieron para gobernar nuestra paz, saquearon el país a manos llenas.  Un expresidente, ex vicepresidente, varios ministros de Estado y funcionarios públicos con causas penales en la justicia por procesos relacionados con su corrupción. Unos presos y otros prófugos, mancillaron el honor de los ecuatorianos.

Querían perpetuarse en el poder. Hoy, camuflados, quieren volver y aseguran no entender que hicieron mal. Están tan acostumbrados a quebrar las leyes y al privilegio qué, solo aumenta su sensación de que son merecedores de un trato especial. Unos cuántos todavía les creen.

El concepto de sacrificar el interés individual por el colectivo, sumado a un respeto reverencial a la autoridad, ha sido utilizado a menudo por dictadores o gobiernos autoritarios para controlar a sus poblaciones y abusar de los derechos humanos. 

Fue en estos meses de campaña que, ante la complicidad del Consejo Nacional Electoral, vía Twitter, exhibe su estilo despótico cual monarca con internet. Quiere la menor cantidad de obstáculos y entiende que muchas de las normas democráticas lo son. Persiste en el intento de anular a los demás a través de sucias y demagógicas ofertas de campaña. Se trata de su forma de gobernar.

Es necesario y saludable la separación de poderes para que ninguno, aún durante una pandemia planetaria, pueda hacer lo que le plazca. Anhelamos salud con democracia y un sistema político de libertad y tolerancia.

Somos los ecuatorianos a través del voto, este domingo 7, quienes tenemos la obligación de enderezar el camino para salir de años de corrupción, crisis económica y social agravada por la pandemia. Este proceso no es un enfrentamiento de ideologías, es la oportunidad para salvar la casa grande y no repetir lo que viven Nicaragua, Argentina y Venezuela.

Respetando todos los protocolos de bioseguridad, es importante acudir a sufragar y hacer funcionar el principio democrático del poder del voto, de ese derecho con responsabilidad como la única salida para la supervivencia de la patria; caso contrario, sicarios asesinarán a la vulnerable democracia.

En estos cruciales momentos, vale recordar que la primera y más valiosa lección sobre el secreto oriental para afrontar y superar las grandes crisis, demanda la fuerza solidaria del colectivo, no la suma de nuestros intereses individuales; la suma de responsabilidades tiene su resultado: todos ganan, caso contrario, la democracia, libertad y paz, quedarían huérfanas

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