Pongamos de moda hablar bien de Ecuador

- 06 de agosto de 2019 - 00:00

Con mucha frecuencia, los rankings de los países se establecen de acuerdo o en relación a la percepción que tienen los habitantes respecto de sus propios países, del lugar en el que viven.

En el caso ecuatoriano, es frecuente oír a nuestros conciudadanos hablar en los peores términos sobre muchos temas. Así, por ejemplo, se empieza diciendo que Ecuador es un país pequeño, y yo pregunto, ¿pequeño con relación a cuál? Porque si nos comparamos con países como Israel, Singapur, Taiwán, yo diría que más bien somos grandes; y por supuesto, si la comparación se establece con varios países europeos, somos bastante más grandes o tenemos superficies semejantes. Claro que si nos medimos con Brasil, Estados Unidos o Rusia, la proporción es totalmente diversa.

Pero este ejemplo debe hacernos pensar que todo es relativo, depende mucho del rasero con el que se mide. Tenemos la suerte de contar con una diversidad fantástica que hace que muchos de nuestros productos lideren los rankings de calidad en el mundo, para muestra podemos citar tan solo los bananos, el chocolate, los camarones, el atún, las rosas, el palmito, y así, una infinidad de productos.

La posibilidad de visitar en un mismo día diferentes hábitats, ir desde los nevados eternos a la selva o a las costas y playas. Saber que forma parte de nuestro territorio el maravilloso archipiélago de las Galápagos, singular laboratorio natural que atrae las miradas del mundo, es también parte de ese patrimonio del que podemos sentirnos ciertamente orgullosos.

Hay quien piensa que si bien la geografía nos es benéfica, no lo son tanto los seres humanos que la pueblan. Discrepo con esa afirmación. Creo que hay gente extraordinaria, muchas de ellas regadas por el mundo, apreciadas por colegas, jefes, autoridades. Cada vez que visito España, Estados Unidos de Norteamérica, Italia, la gente habla bien de los ecuatorianos que viven en esos países.

Por supuesto que tenemos defectos, que hay muchas cosas que pueden mejorarse, pero propongo que empecemos a ver con otros ojos a nuestro país, hablemos bien de él y probablemente veremos también cómo muchos otros parámetros cambian, y sentimos ese orgullo de ser ecuatorianos, que tanta falta nos hace. (O)

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