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Ecuador/Mié.2/Dic/2020

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¿Acaso esperamos una guerra civil?

07 de octubre 00:00

En un video poco feliz, utilizando a niños mestizos vestidos de indígenas, líderes de la revuelta indígena de octubre 2019, llaman para este nueve y diez de octubre a la batalla.

Utilizando a niños convocan al enfrentamiento. Utilizando a niños, convocan a “trabajadores, campesinos, indígenas, afros y montubios”. Usando el lenguaje a la usanza de la Revolución Ciudadana, los infantes llaman a la batalla por “los asesinados y asesinadas en manos de la violencia estatal”. “Por las y los luchadoras y luchadores mutilados y mutilados por las balas del Estado”. “Por todas y todos los que luchamos por una sociedad justa”.

Los dirigentes políticos de la Revolución Ciudadana y sus aliados indígenas obligan a recitar a estos niños como marionetas frases tales como: “Octubre rebelde sigue presente”. ¡A medida que va bajando el volumen de los voceados infantiles a la batalla, asciende la magnitud sonora de una canción coreada por adultos que reza “! ¡Ya! Estamos preparados para la batalla. Por el llamado a la guerra y por usar imágenes de niños, los líderes deberían ya estar presos.

Hace un año llegaron en cientos de buses lujosos para tomar el poder. Esa era su consigna. Sin embargo, no lograron su cometido al haber cambiado la sede política a Guayaquil. Pero incendiaron la Contraloría, precisamente la institución que debe juzgar los niveles altos de corrupción del correísmo. Se frustró la intentona de quemar medios de comunicación que fueron siempre criticados en las sabatinas. Intentaron saquear urbanizaciones.

Con frustración vimos cómo no se pudo juzgar a los delincuentes por haber interpuesto un recurso de nulidad del proceso al no existir un “peritaje antropológico”. No hallo un justificativo la pertenencia a una etnia o cultura, para juzgar conductas ilícitas de quienes delinquen contra la ley.

Un líder indígena que no ganó ni las primarias en su movimiento político, junto a sus aliados revolucionarios pretenden incendiar Quito en octubre. El correísmo dejó un país confrontado, dividido e inoculado el odio. ¿Acaso esperamos una guerra civil?

¿Qué corona tienen esos indígenas para destruir los bienes del Estado construidos con los impuestos de los 17 millones de ecuatorianos? (O)