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El Telégrafo
Oswaldo Paz y Miño

Un golpe de timón o se viene el caos propiciado por los que buscan impunidad

25 de mayo de 2022 - 00:00

Mientras miraba el informe a la nación del presidente Lasso, en las redes sociales, aparecían los fanáticos defensores de la secta verde flex, que gobernó el país por quince años, en dos etapas la del autócrata delincuente prófugo y la del que designado por él para sucederlo en la presidencia, lo que ocurrió, con el aval, de dudosos resultados proclamados por un Poder Electoral títere, que camufló de morenato al verde más corrupto de la historia del Ecuador.

Igual fue el sucesor un gobierno fracasado, mediocre, integrado en puestos clave, por, rabiosos ex defensores del correato, que tuvieron cuota política con el fugitivo, en algún momento, y que luego, en el vaivén, en el baile político, en el oportunismo descarado, ya habiendo legado al país el ordenamiento jurídico verdoso, se pasaron de bando, para no dejar de “sacrificarse por el país” y seguir en las mieles del poder. Resultado de las dos gestiones, del bodrio llamado Socialismo del Siglo XXI, el país quedó, quebrado económicamente y moralmente, desprestigiado en el mundo, y desgastado a la deriva en aguas color de alga podrida, en la que todavía flotan como zombis o muertos vivientes, personajes  pretenden recuperar pode. Esos  que tapiñados en un populismo engañoso, intentar zafar de condenas blandas que recibieron por su corruptela mientras gobernantes.

Los furibundos, los ultras, los extremistas defensores del sujeto prófugo, y su corte de fugitivos, y alguna enquistada en cierta embajada, no argumentan, atacan, su acción es la constante repetición de consignas viejas para crear inestabilidad política, una retórica victimista, que busca sembrar el caos, vender su historia tramposa, y pescar a rio revuelto.

Cuentan para ello con una telaraña desplegada en la legislatura y en la justicia, que entrampan a todo lo que hace o intenta hacer el Poder Ejecutivo actual, teniendo como objetivo tirar abajo las sentencias judiciales dictadas en contra de pillastres de cuello blanco, fallos logrados, a contra corriente de una ola de la justicia de la mano negra que buscaba impunidad, torpedeando proceso con argucias y leguleyadas. Al final la justicia obró sentenciando con nombres y apellidos a los principales delincuentes que hasta placa tienen en la Plaza Grande de Quito. Los  grupos sectarios, radicales, e interesados en que vuelva el país a estar sometido a la misma organización que lo destruyó, los defienden.

Sobre temas pendientes por investigar, glosas por confirmar, y acciones penales que iniciar quedaron en el limbo y allí se mantendrán hasta que la justicia estadounidense y la ecuatoriana dicten sus fallos respecto de dos contralores encausados.

Con estos antecedentes el actual gobierno recibió el país. Y prometió sacarlo adelante. A un año de gestión flota en el ambiente al menos lentitud, desaciertos, una visión política miope, en todos los aspectos, falta de decisión, y errores en nombramientos de ministros fundamentales para el ejercicio del poder, caso del ministerio de gobierno, defensa, e inestabilidad en el de relaciones internacionales, y otros, que han pasado desapercibidos como el del deporte, la cultura, del trabajo y la gestión frugal del Senescyt.  La inseguridad campea, la ciudadana y la jurídica, la policía entrampada en leyes que impiden su gestión plena. La justicia enredada en líos de poder que no son casuales.

El presidente ha de dar un golpe de timón urgente para demostrar que tiene el poder, lo usa, dentro de la Constitución y la ley, y que políticamente no es su gestión tan ingenua, como aparece. El país aguarda a todo nivel, opciones de mejorar la calidad de vida, de trabajo, de seguridad social, y ciudadana. No es dable que las personas honestas vivan encerradas y los pillos comunes o los de cuello blanco, libres, y los  prófugos, al acecho de ir en contra de la democracia y del sistema.

Ganarse la confianza del Ecuador nuevamente será cuestión de hechos a corto plazo. Trabajo. Salud. Seguridad ciudadana, social y jurídica son columnas en un Estado de Derecho que quiera seguir siento tal. De lo contrario el caos se toma las calles, y los gobiernos patalean, juegan al funambulismo.

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