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Fernando López

Volver al futuro

31 de octubre de 2019 00:00

En tiempos complejos, generalmente es aconsejable hacer una retrospectiva histórica de dónde venimos como Estado. A continuación un breve relato de cómo nacimos desde la perspectiva institucional.

La escasa bibliografía nacional que ha analizado la evolución de la Administración pública en Ecuador se puede considerar como fragmentaria y descriptiva. A inicios de la República (1830) y durante gran parte del siglo XIX, el aparato estatal se preocupó únicamente de los ramos de la política, la seguridad territorial y la recaudación tributaria.

En la presidencia de García Moreno (1860-1875), según decreto ejecutivo, “... se promovió una centralización del poder estatal, que partiendo de la integración de los espacios regionales promueva a través de una serie de mecanismos económicos, políticos y sociales la modernización de la sociedad, la centralidad política y la inserción al sistema de Ecuador, al orden neocolonial”.

Esos mecanismos se resumen en: 1) centralización política; 2) control de la hacienda pública (organización de presupuestos nacionales, incremento de impuestos aduaneros y nueva contabilidad, por partida doble); 3) impulso estatal al sistema bancario (expedición en 1871 de la primera Ley de Bancos); 4) promoción de la obra pública mediante la construcción de una red de caminos, carreteras y el ferrocarril (para 1872 el rubro de obras públicas representaba el 32% del presupuesto); y 5) patrocinio del capital extranjero (suscribió el Tratado de Comercio y Navegación con Inglaterra, en 1861, y en Europa y EE.UU. promovió el arrendamiento de minas de petróleo); 6) fomento de la educación, especialmente técnica; (la fundación de la Escuela Politécnica Nacional y la clausura de la entonces Universidad Central por ser “foco de perversión de las más sanas doctrinas”), según el trabajo conjunto con el historiador Patricio Ycaza.

Esto sucedió justo antes de la Revolución Liberal en Ecuador y serían los fundamentos reales para la construcción del Estado capitalista que se fue fraguando en la época y que ahora está en duda.

Nuestro país requiere ver el pasado para poder mirar nuevos futuros que requiere la sociedad moderna más igualitaria, más justa y con más autonomía para vivir. (O)

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