El fraude electoral

- 19 de agosto de 2020 - 00:00

Sobre los últimos procesos electorales existen graves denuncias y dudas acerca de la idoneidad con que se realizaron. Todo el país observó que luego de conocerse los primeros resultados que daban como ganador a tal o cual candidato finalista, en cierto momento se iba intempestivamente la energía eléctrica y luego de una hora aproximadamente, en que esta regresaba, aparecían otros resultados que daban como ganador al que anteriormente había quedado en segundo lugar. Esto, en las presidenciales. La ciudadanía no tiene confianza en que en las elecciones del 2021 habrá verticalidad. El fantasma del fraude ronda el Consejo Nacional Electoral. En este Organismo los Consejeros Pita y Verdesoto han venido cuestionando permanentemente las actuaciones y decisiones de la mayoría del Pleno y de algunas resoluciones administrativas de funcionarios del Consejo. Lo último tiene que ver con cuatro Movimientos Políticos que no cumplieron con ciertos requisitos legales sobre los que la Contraloría General del Estado, luego del examen de Auditoría, ha determinado observaciones que no se han cumplido y que pueden llevar a que estas organizaciones no puedan intervenir en el próximo proceso eleccionario.

Considero que, para que dicho proceso eleccionario sea limpio y libre de toda duda, los partidos y movimientos políticos deberían mediante acción judicial requerir la exhibición del programa informático que se va a utilizar y, que mediante los peritajes pertinentes, se identifique plenamente dicho programa, su manejo informático, sus características y principalmente si puede o no existir la posibilidad de que pueda ser manipulable en el momento en que la energía eléctrica se vaya y hasta que ésta regrese, y de ser el caso, por quienes y de qué forma; de tal manera que los delegados de las organizaciones políticas, al iniciarse el ingreso de datos y luego del resultado final puedan estar seguros de que no se ha dado ninguna situación oculta por parte de los responsables del manejo del programa.

Las próximas elecciones para las primeras magistraturas de nuestro país son de vital importancia pues, quienes triunfen, tienen la responsabilidad de enderezar el país, y por lo menos, de sentar las bases de la recuperación institucional en todos los órdenes, de eliminar la corrupción, de recuperar el dinero robado, de reestructurar una economía deshecha completamente, de estructurar un sistema de salud eficiente y ágil, de crear fuentes de trabajo y de sacar de la pobreza a millones de ecuatorianos. (O)

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